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Así fue la firma de libros de Blue Jeans en Albacete

El escritor Francisco de Paula, más conocido como Blue Jeans, estuvo en Albacete el viernes; firmando ejemplares en la Librería Herso

ASÍ PASÓEn portada

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Blue Jeans agolpó a una gran cola de fans en el exterior de la Librería Herso el pasado viernes. Este escritor sevillano ha generado un auténtico fenómeno nacional entre lectores jóvenes. Las trilogías Canciones para Paula o El Club de los Incomprendidos se han convertido en fenómenos de ventas. Por eso, tras lograr encontrar un hueco en una agenda llena, charlamos con Francisco de Paula: el hombre detrás de los vaqueros azules.

POR Y PARA LOS FANS

Pregunta: En primer lugar, ¿qué tal terminó la firma en Albacete? ¿Alguna anécdota especialmente curiosa?

Respuesta: Fue una firma muy divertida. Tenía muy buen recuerdo de la vez anterior, y esta ha sido igual. Es lo que ocurre cuando trabajas con Herso: hacen las cosas fenomenal. Normalmente, el público que acude a las firmas lo hace porque lo ven en mis redes sociales. Y sin embargo, Herso lo ha promocionado por institutos, en la propia librería… de ahí que fuese tanto público. Fue una firma muy divertida y participativa; y me llevé una caja de miguelitos de regalo.

P: ¿Y qué tal la gira de firmas a nivel general?

R: Muy bien, pero muy cansada (ríe) Cuando empiezas a hacerla, devoras todos los fines de semana que haya. Desde el 26 de Marzo, que presentamos El Puzle de Cristal, hasta ayer, con sesión doble en la Feria de Madrid. Está yendo genial: hay mucha gente en las firmas y con muchos libros nuevos. Solo en esta gira llevamos 34 paradas para firmar en tres meses… lo que haría un total de 435 firmas en toda mi vida.

P: Es un número muy elevado de firmas y de tiempo dedicado a fans y lectores en 9 años. ¿Por qué?

R: Porque ellos son la parte más importante de esto. El lector compra el libro, te da su opinión, hace boca a boca, te espera para una firma… es importante cuidarlo. Y las firmas, para mí, serían como recoger las notas que me dan después de un año de trabajo. El encuentro directo con un público que ya ha venido a otras firmas; con los que ya he hablado por redes. He hecho esto en las 50 capitales de provincia de España y en 8 países diferentes. Mientras el cuerpo aguante y la editorial lo permita, seguiré haciendo todo lo que pueda para conocer al lector.

P: “Conocer al lector”. ¿Cómo es posible conocerlo tan bien, teniendo en cuenta la brecha de edad entre escritor, público y protagonistas de los libros?

R: Lo cierto es que no lo sé. Sí es cierto que me esfuerzo mucho en que mis personajes sean verosímiles y creíbles. Y eso pasa por investigar en las tendencias entre jóvenes… y en reflejarlas, por supuesto. Hay guiños a la actualidad: series que ven, canciones que encantan. Ahora mismo, por ejemplo, hay una pasión casi enfermiza por el korean-pop o k-pop. Pues ahí estoy yo: escuchando k-pop y hablando de grupos famosos en mis libros (risas) Si mis personajes son chicos del siglo XXI, tienen que tener gustos de los chicos y chicas del siglo XXI.

P: También encontramos otra cuestión aquí, y es… ¿cómo se puede escribir tanto y tan de seguido?

R: Son doce libros en diez años si contamos El Puzle de Cristal. Empecé con Canciones para Paula en 2009. El método ya está muy organizado: es un año de trabajo. Comienzo a escribir en febrero o marzo para terminar en noviembre. De ahí, dos meses o mes y medio para la corrección, y publicación en marzo, abril o mayo. Las giras suelen durar tres o cuatro meses en España, y unos quince días en Latinoamérica. Lo cierto es que hemos pulido mucho el método: somos muy exigentes, llevamos nuestros números, conocemos los tiempos.

Qué le parezca el libro al lector es otra historia; lo importante es ser natural y no forzar nada. Yo no soy más ni menos que nadie. Sólo un chico que ha conseguido escribir lo que quería y vivir de ello. Exactamente de la misma forma que otra persona hace pan, o que otra hace casas.

P: Pero aún así, son números muy prolíficos. ¿De dónde extraes la inspiración para ello?

R: No creo en la inspiración como tal. Mi inspiración es trabajo: dedicarle ocho horas todos los días de lunes a domingo. Esforzarte por encontrar una buena historia, implicarte en mejorar. Si termino el libro y estoy contento, y la editorial se encuentra igual, puedo darme por satisfecho. Cada vez dedico más horas a cada libro. El Puzle de Cristal, por ejemplo, implicó horas frente a una pizarra. Era la única forma de enlazar las líneas temporales de cada personaje.

P: Has hablado de ello al principio, pero no hemos tocado el tema. Como última pregunta, ¿en qué benefician y en qué perjudican las redes sociales al escritor?

R: A mí me han sido muy útiles. Yo empecé escribiendo en los desaparecidos Fotolog y Tuenti, y hoy día me permiten estar en contacto permantente. Anunciar las firmas, conocer al lector, mantenerme al tanto. La parte negativa recae en la exigencia, o en la obsesión con las redes. Entrar en la parte personal también es un problema; aunque en el mundo de la literatura no hay un hater como tal (risas) Pero, para mí, casi todo lo que ofrecen son beneficios. Hoy en día somos escritores 2.0, y yo estoy encantado de serlo.

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