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Asier Vázquez, los ojos de una poesía invisible

Nos adentramos en la ciudad, el amor y el tiempo como conceptos de la mano de Asier Vázquez, poeta bilbaino que recitó ayer en La Casa Vieja.

ASÍ PASÓ

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Hoy, La Casa Vieja tiene un ecosistema peculiar. Lejos de su habitual atmósfera tenue y tribal, el ruido de hoy pertenece a un bar cualquiera a media tarde. El culpable de ello es Asier Vázquez, un poeta bilbaino de 37 años que ha venido a recitar su obra. Me explica que empezó con la poesía a los 18, porque “una tía pasaba de mí”, y me río. Me río por la cantidad de artistas creídos que empezaron por el mismo motivo, y por su sinceridad. Más tarde, pensaré que su poesía tiene ojos para lo invisible.

Asier presenta brevemente al público su trayectoria, que recoge premios y unos tres libros por el camino. Y tras ello, le pega un generoso trago a su cerveza, abre un voluminoso cuaderno y empieza a leer en braille.

No me sorprende el cuaderno, ni el braille, ni el hecho de que el sea invidente. Lo que sí me sorprendente es lo tremendamente detallistas, elaboradas y palpables que son sus descripciones.

QUISIERA PODER DECIRTE…

“Yo te veía caminar por el puerto con la lentitud de un diluvio”, recita lento el bilbaíno. Escuchar a alguien recitar en braille tiene un plus de espera anticipada.  Los dedos han de llegar primero al papel, y del papel han de convertirse en voz.

Y cuando la voz de Asier cobra protagonismo, una ciudad se construye ante nuestros ojos. Una ciudad de recuerdos, de amores perdidos, de borracheras más melancólicas que elegantes.

Su obra ve los detalles fugaces de un mundo demasiado rápido para todos. Se recrea en los detalles de una falda como lo hace un anciano en su paseo diario. Y su freno de emergencia es, sencillamente, el amor.

Quisiera poder decirte, por ejemplo: amor, no temas. Estás conmigo y nada malo puede pasarte, y que fuese cierto. Y que tú me sonrías, como si te dijera la verdadrecita Asier. Hay ciertos dejes de oscuridad en sus palabras, pero el amor es su fuerza primigenia

EL AMOR CAMBIARÁ EL MUNDO

El amor reescribirá la historia, dice y demuestra el bilbaíno. Porque el mundo de Asier cambió con el mismo amor que no recibió; el que lo arrojó a los poemas. Y eso cambió la historia de todo y todos, aunque parezca pequeño.

Es difícil pararse a respirar durante un segundo. Pero si lo hacemos, en ocasiones podemos sentir la ciudad bajo nuestros pies. Y en ella, todo lo que nos conmueve, nos vuelve tristes o alegres, o nos da igual. Todo lo que amamos, de una forma u otra, está ahí. Y con las palabras y la mirada adecuadas, Asier nos recuerda que no debemos olvidar esa poesia invisible.

Tú aún no lo sabes, pero la primavera será la prueba irrefutable de tu paso por la Tierra.

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