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Barcarola, un reconocido hogar de 40 años para la literatura apátrida

La revista albaceteña Barcarola presentó ayer la XXXIII Entrega de Premios Internacionales de Poesía y Cuento en el Museo Municipal

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Redacción: Jorge Coloma Puga. Fotografía: Elena Martínez Velasco

Los países tienen fronteras, pero el arte no necesita pasaporte para ser valorado. O, al menos, no se lo pedirán en Barcarola, una revista literaria albaceteña nacida en 1979. Desde entonces, Barcarola ha publicado 90 ediciones que comprenden poesía, ilustraciones, relatos y ensayos de todo tipo. Eso sí, con un estándar claro: la calidad por encima de todo y todos. Pero aún hay hueco para más. La publicación también cuenta con galardones para poesía y cuento a nivel internacional. Reconocimientos que Barcarola ha entregado durante treinta y dos ediciones en el pasado.

La XXXIII Entrega de Premios Internacionales de Poesía y Cuento de Barcarola se produjo en el Museo Municipal. El evento, abierto y gratuito, contó con la presentación del libro “Sin noticias de Liliput”, de Rafael Caramasa. Y, como galardón final, Amancio Prada ejecutó un concierto recital para el público asistente.

HABLANDO DE LITERATURA…

Hay que nombrarlas con mucho cuidado y con mucho respeto, pues son tan peligrosas como caprichosas. Así daba inicio la presentadora del certamen a las protagonistas del mismo: las nueve musas del panteón griego.  “Estas musas decidieron buscar cobijo en Albacete en 1979. Así nació Barcarola. Y hoy, 40 años después, sigue siendo la revista literaria más importante y prestigiosa de España“, afirmó la presentadora.

Barcarola “se ha caracterizado por la exigencia requerida y la calidad de los escritos publicados”. Hasta el punto de que la revista ha publicado textos y traducciones inéditos de escritores panhispánicos y de lengua extranjera muy reputados. Hablamos de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Lorca, Unamuno, Aleixandre o Cela, entre otros. Palabras compartidas, eso sí, con autores mucho menos conocidos.

Juan Bravo, co-director de la publicación, ascendió a la palestra de forma breve para anunciarse ante el público. “Por lo que andaremos en el futuro, quiero agradecer el apoyo incondicional de Ayuntamiento y Diputación durante este tiempo”, anunció. “Sin ellos, Barcarola solo sería otra revista literaria muerta en su juventud. Como tantas otras“.

También lo hizo, a su vez, José Manuel Martínez Cano, el segundo co-director de Barcarola. “Estos premios literarios nacieron en 1985, seis años después del nacimiento de Barcarola. Ahora, sin embargo, llevamos treinta y tres ediciones de premios. Muchos nombres han aparecido en Barcarola durante ese tiempo”, reflexionaba el co-director.

POESÍA, CUENTOS, LITERATURA Y MÚSICA

“Es madrileña, periodista, presidenta de Verbo Azul y codirectora de La Hoja Azul en Blanco”, anunciaba la presentadora. “El jurado acordó otorgar el correspondiente premio de Poesía al libro El Ruido Transparente, de doña Ana María Garrido Padilla“. La escritora, visiblemente emocionadada, subía al escenario a recoger su premio. “Si me permiten, leeré unas palabras del mismo”, anunció.

Miro ahora las hojas. El silencio del aire que se agita cuando todo está inmóvil. Cuando nada parece necesario. Por debajo del día, alrededor del humo de los setos, de su propia conciencia; adivino el sosiego de los amaneceres.

Ana María Garrido Padilla, 'El Ruido Transparente'

Tras Garrido, llegó el turno del ganador del certamen de Cuento. “Recuerdo hace poco su exposición en el claustro de la Asunción”; afirmaba la presentadora del evento. “Y cómo emocionó a quiénes tuvimos el placer de ir”. Y así, Una Ciudad Pequeña, de Anselmo Gómez Carrión, ganaba el XXXIII Certamen de Cuento de Barcarola.

“Hace 40 años que nació Barcarola, aunque yo no participé en ella hasta el año 1994”, iniciaba Carrión. “Es un orgullo volver a esta revista con un premio bajo el brazo. Y al hacerlo, ver que ha mantenido su prestigio y calidad, margen aparte de modas literarias“. Carrión define su propuesta como un cuento “del amor y la fidelidad, aunque como buen mago, esa historia no la veréis venir”, sonríe.

También hubo espacio para la literatura a secas. Rafael Caramasa fue el ganador del certamen de Literatura, lo que ayudó a presentar de forma breve su libro Sin noticias de Liliput. “Liliput solo sale en el título de un poema”, confiesa Caramasa. “Pero representa el país de los sueños, de las cosas perdidas. Y es el recorrido de un personaje que, a mitad de su vida, medita sobre qué es ser uno mismo”.

Hubo también espacio para más presentaciones. Javier Martínez Ortuño, director de la Fundación Globalcaja Albacete, también puso su grano de arena. “Estos premios no son importantes por la aportación económica, sino por la importancia de la propia revista en sí. Que es no sólo la primera revista literaria de España, sino de las primeras de Europa en mi opinión“.

Y así, entre múltiples apariciones y presentaciones, la velada se dió por cerrada cuando Amancio Prada hizo el silencio en la sala. El cantante comenzó versionando un poema de Juan Ramón Jiménez, y amenizó el último tramo del certamen. Y así, Barcarola cerraba una tarde de inspiración y reconocimiento. Como bien adelantaron al principio de la sesión, las musas son peligrosas. Tanto que, en ocasiones, logran exactamente lo que se plantean.

 

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