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‘Bonnie y Clyde’ roban el corazón del Teatro de la Paz a disparos de musical, pasión y vitalismo

La asociación cultural Spirales representa ‘Bonnie y Clide, el musical’, una obra que sabe, viste, suena y huele a puro amor por el show

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Jueves 4 de abril: 19:00 H

Viernes 5 de abril: 19:00 H

Sábado 6 de abril: 19:00 H

Domingo 7 de abril: 19:00 H

Av. Teatro, 6, 02005 Albacete

TELÉFONO: 967 24 75 76

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Elena Martínez Velasco


Los musicales, en ocasiones, atracan a mano armada nuestras emociones durante todo el espectáculo. Emocionan no por su historia, sino por la combinación de esfuerzos que hacen posible una puesta en escena muy profesional. Pero… ¿y si las personas que hicieran un musical no fuesen profesionales?. Este es el caso de Spirale, una asociación cultural dedicada a la obra social a través del show. Cada año, Spirale organiza un único espectáculo con el fin de recaudar fondos para ayudar a diversas ONGs. Y este año, los protagonistas son la singular y legendaria pareja de ladrones norteamericanos Bonnie y Clyde. Pero durante la representación del pasado domingo, estos atracadores robaron mucho más que dinero. Se hicieron con el corazón de las casi 645 localidades del Teatro de la Paz. Y lo lograron a través de un espectáculo crudo y deslumbrante, que poco o nada tiene que envidiar a cualquier musical profesional.

LAS ESCARAMUZAS NOVATAS DEL TEATRO DE LA PAZ

Aterrizamos en el Teatro de la Paz cerca de las cinco de la tarde. Aunque la obra empezará en unas dos horas, tenemos una cita con Guillermo Serrano y Jorge Alfaro. Regidor y actor respectivamente, ambos nos abren las puertas del ensayo general con los brazos abiertos.

Sorprendentemente, se respira una atmósfera de calma ligeramente excitada, como si todo estuviese milimétricamente controlado. El elenco corre de un lado para otro, al igual que los técnicos, pero lo hacen de forma ordenada y segura.

Mientras capturamos imágenes del momento conocemos a Antonio Córcoles. Presidente de Spirale y técnico sonoro de Bonnie y Clyde, Antonio es el cerebro que riega al corazón interpretativo del show. Es hora de preguntar cómo una sencilla asociación cultural es capaz de gestionar algo de esta envergadura.

“Spirale es una asociación cultural sin ánimo de lucro que nació hace 10 años. Tenemos el objetivo de fomentar la obra social a través de la cultura”, explica Antonio. “Básicamente, tratamos de cooperar con ONGs que no tienen ayudas debido a la crisis. Lo que hacemos es que cada año, preparamos un espectáculo musical, y destinamos los beneficios a una serie de ONGs“, desgrana.

“En concreto”, prosigue el técnico y presidente”, los fondos de esta obra están destinados a Acepain, la Fundación Desarrollo y Fundación Atenea. Y también a familias con niños con enfermedades raras, como el síndrome de Rett”, enumera.

Pero toca salir a palestra, y averiguar qué va a encontrar el público en ‘Bonnie y Clyde’.  “‘Bonnie y Clyde’ tienen un reto diferencial respecto al resto de obras que hemos hecho: música en directo. Tenemos una orquesta con 12 músicos del Conservatorio Superior de Castilla La Mancha“, revela Córcoles. “Y, por supuesto, el hecho de que todo el mundo que participa en nuestros espectáculos es amateur“, sorprende Córcoles.

Familia, trabajo… todos tenemos compromisos, y tenemos que trabajar a ratos de forma semanal. Nos lleva un año no sólo el hacer los decorados, sino preparar la música, canciones, papeles Los actores llegan hasta donde llegan, y los músicos igual”, revela Antonio.

La gente lo agradece muchísimo, porque se hacen muy pocos espectáculos con música en directo. Pero nosotros tratamos de superarnos a nosotros mismos”, dice sonriente. “Eso implica combinar a entre 80 y 90 personas en total. Además de eso, tenemos dos elencos de personajes que se van turnando entre las representaciones. Músicos, tramoyistas, electricidad, vestuario, peluquería, maquillaje, atrezzo, microfonía… ” cuenta inintermitentemente.

Y, de repente, las dos horas han volado y allí estamos. Sentados en una sala atestada de ese nerviosismo alegre previo a un espectáculo. Es ahí cuando empieza uno de los mayores atracos musicales que hemos visto. Un robo a guión armado de emoción, de música vibrante, de atrezo pulido, vestuario impecable y una interpretación perfeccionista. 

‘EL MUNDO ENTERO NOS RECORDARÁ’

Para quiénes no conozcan su historia, Bonnie y Clyde fueron una famosa pareja de atracadores en la Norteamérica de los 30. Hijos de la Gran Depresión, el musical aborda cronológicamente las distintas fases de su vida: infancia, amor, atracos… y más.

Lo sorprendente de la obra es, en términos sencillos, su carácter rigurosamente profesional. Si hay algún resquicio de actores y técnicos amateurs en los ensayos, este desaparece en el escenario. El vestuario es verosímil, los decorados y atrezo son completamente acertados, y las interpretaciones te cuelan en su piel.

Pero ‘Bonnie y Clyde’ también es muy, muy dura. Sus personajes son la escoria de la sociedad: una clase trabajadora que paga la resaca bursátil de Wall Street. “Quién venga a verla verá una historia realista: los años 30 en Estados Unidos tal y como eran“, explica Álex Ramírez, cuerpo y voz de Clyde.

Son almas gemelas“, enfatiza Álex al hablar de la legendaria pareja de ladrones. “Dos personas que comparten una pasión por la fama, por los flashes, por el cine… y se encuentran. Y lo hacen en una época que saca lo más miserable de todas las clases. Especialmente de la clase baja“, analiza el actor.

También sorprende la variedad de enfoques. Bonnie y Clyde son solo dos protagonistas de una historia que alcanza a muchas más personas. Está Buck, el hermano de Clyde, casado con Blanche, una mujer católica que solo quiere vivir en paz. Ellos también cantan, viven y evolucionan en la obra. Al igual que Ted, el oficial de policía que persigue a la pareja, el sheriff, el cura, los padres de Bonnie y Clyde

Todas sus historias se entrelazan de forma sobresaliente no por el guión, sino por la interpretación. Los actores y actrices crean un dolorosamente creíble panorama de crisis y abusos policiales. De hombres sin trabajo entrando y saliendo de la cárcel, de mujeres desesperadas por ello. Ante un mundo injusto, Bonnie y Clyde deciden crear su propio tipo de justicia: el robo.

MÚSICA PARA ALCANZAR EL INFIERNO

Pero si hay algo especialmente sobresaliente dentro de ‘Bonnie y Clyde’, es la música. Gonzalo De la Guía, director de la orquesta de la obra, ya nos lo había anunciado. “Casi todos los musicales se caracterizan por tener un estilo muy propio. Jesucristo Superstar, Los Misersables, Evita… “, enumera Gonzalo. “‘Bonnie y Clyde mezcla rockabilly, funk, gospel, rock, pop americano… una mezcla que supone un auténtico reto“.

La música y las canciones son una auténtica locura. Las voces de los actores son de diez, pero la instrumentación de las mismas es una demostración de saber hacer. “Los músicos, por ejemplo, utilizan banjos en lugar de guitarras para darle ese sabor americano”, ríe Gonzalo. “Utilizamos violín, que no es habitual en musicales, para darle ese sonido de rancho”.

Pero eso implica un grado de dificultad muy elevado: combinar orquestación y actuación al mismo tiempo. “Es muy difícil, pero todo el mundo ha hecho sus deberes. Y cuando ha llegado el momento de ensayar, lo hemos conseguido. La orquesta son músicos profesionales, y que además tienen esta tarea como asignatura“, revela Gonzalo. “Tienen que dar lo mejor de ellos mismos no por obligación, sino porque pueden“.

Y, por fin, llega un gigantesco aplauso de más de cinco minutos. Silbidos, admiración, lágrimas y risas. ‘Bonnie y Clyde’ levanta de sus asientos al teatro entero. Lo hacen a través de una historia a través de un bólido de amor, pero que conduce las ganas de vivir. Una historia de miserias y personajes muertos en vida, absortos en la locura de creer que hacen lo correcto. Y la pareja protagonista encuentra su propia cordura en beber rápido, disparar rápido… y besar rápido.

Porque esta obra habla de cómo engañarse a uno mismo, y de como aprender a aceptar nuestras consecuencias. De que nuestra vida solo merece la pena si estamos vivos, al lado de otras personas. De que merece la pena darse de hostias contra el mundo si alguien sujeta tu mano. De que sentirse vivos no depende de si un corazón late o no, sino de por quién late.

‘Bonnie y Clyde’ es un espectáculo de amateurs que, a base de sudor, consigue un resultado que cualquier musical profesional envidiaría. Una obra que removerá sus emociones y les hará disfrutar de una de las historias de amor más peligrosas jamás contadas. Así que, teclado en mano, no les recomiendo, sino que les obligo a que vayan a verla. Y si no quedan entradas, cojan a su pareja y róbenselas a alguien. A ellos les funcionó.

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