Publicidad

Publicidad

Bonsái Albacete: Una exposición-jardín de ramajes, mimo y detalle en miniatura

El pasado domingo estuvimos en la exposición de Bonsái Albacete que tuvo lugar en la Casa de la Cultura José Saramago. ¡Te lo contamos todo sobre sus preciosos árboles en miniatura!

ASÍ PASÓEn portada

Escrito por:

¡Comparte este artículo!

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter


El pasado domingo, entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, el salón de exposiciones de la Casa de la Cultura José Saramago se convirtió en un pequeño bosque. Pero, además, un bosque tan heterogéneo, variado y singular que inevitablemente desprendía magia. Una magia de cosas pequeñas, de cuidado al detalle, de inspiración, de mimo. De esfuerzo por conservar y por hacer belleza de lo pequeño. Un paraje natural en miniatura de condiciones definidas por los estratos de cada maceta.

Ese bosque, por supuesto, no tendría forma si no fuera por sus habitantes, los más de 40 ejemplares de bonsái aportados por los miembros de la asociación Bonsái Albacete. Y todos los visitantes pudimos disfrutar de la belleza de lo grande hecho pequeño y de cómo, a su vez, por medio de este arte milenario lo pequeño puede ser tan grande.

AMOR AL ‘VIRUS SAVIA’: ¿CÓMO SE HACE UN BONSÁI?

Una vez dentro de la Saramago, nos recibe Francisco López, miembro de la asociación Bonsái Albacete. Él, gerente comercial a punto de jubilarse, tiene muy claro que el motivo por el que comenzó en el mundo del bonsái está muy fuertemente vinculado a su amor por la naturaleza.

“Empiezas a mirar las redes sociales, YouTube y demás y, entre otras cosas, encuentras un vídeo en el cual te hablan de bonsáis. Tú ya habías oído hablar de ello también en otros sitios y, de pronto, coges y te compras uno. A partir de ahí es cuando te entra lo que nosotros llamamos el “virus savia”, nos cuenta Francisco entre risas. Un virus del que, aparentemente, una vez contagiado, es muy difícil desengancharse.

Pero aunque un bonsái es un árbol miniaturizado, Francisco nos cuenta que no todas las especies de árboles son óptimas para hacer bonsáis. “Hay algunos árboles que son demasiado indomables, como ocurre con varios animales”. La idea, nos detalla, consiste en coger especies que puedan admitir estas modificaciones de una manera óptima y seguir una mecánica relativamente sencilla: poda y transplante. “Luego también hay que pinzar, alambrar y demás, para darles un poquito la forma que queremos que tengan”, añade.

“Si yo ahora tengo uno en una maceta un poco más pequeña”, explica, “luego lo transplanto a una un poquito mayor hasta que ya está en el tamaño y en la maceta que yo quiero”. Una vez ahí, hay que mantenerlo y cambiarle cada dos o tres años la tierra por un sustrato nuevo “para que puedan vivir y vivir contentos“.

DIFICULTAD Y SAIKEI

Además, algunos bonsáis son más complicados de mantener que otros. “La dificultad de algunos reside en que necesitan unas características especiales de clima y de ambiente. Ese ambiente, por tanto, hay que generarlo de manera artificial”, explica.

Los sustratos para cada árbol, tal y como nos explica, son distintos. “En la tierra, la raíz va buscando la humedad y el terreno adecuados para ella. Pero aquí no se puede salir de la maceta, por lo que son sustratos diferentes a la tierra, son especiales. Sin embargo, una vez se ha aclimatado ahí en la maceta y se ha asentado, ya es como si estuviera en su casa, en el campo”. Y ya entonces es cuando podemos decorar nuestro bonsái con musgo u otros elementos.

A este último respecto, se puede apreciar a simple vista lo importante que es la presentación estética. Es lo conocido como “paisajes saikei”, generando un escenario verosímil para el árbol. “El dueño además puede en ocasiones añadirle montajes para crear composiciones muy bonitas, como helechos, figuras, macetitas más pequeñas que acompañan…”, cuenta Francisco.

LA SEGUNDA EXPOSICIÓN DE BONSÁI ALBACETE

Cuando le preguntamos a Francisco por los orígenes de la asociación Bonsái Albacete, que ha hecho posible esta preciosa exposición, nos cuenta su historia. “En Cofrentes, Valencia, hay una asociación. Un día se me ocurre a mí ir y, allí, hablando con uno y con otro, conocí gente de Albacete a la que también le gustaban los bonsáis, así que decidimos mantener el contacto”. Así, poco a poco, nos cuenta cómo hicieron un grupo de Whatsapp y gestionaron el poder reunirse cada dos domingos en un vivero para hablar sobre su afición y compartir conocimientos.

“Poco a poco se ha ido añadiendo gente que no conocíamos. A mí se me ha dado también el caso de estar en un vivero o en cualquier sitio del estilo viendo las plantas y que se acerque otra persona. Entonces, le he preguntado si le gustaban los bonsáis y, si me ha dicho que sí, le he dicho que teníamos un grupo y que si se quería apuntar. Así han entrado bastantes personas”, añade.

Pero antes de Bonsái Albacete ha habido también otras asociaciones distintas con nombres diferentes. “Estamos hablando ya, entre todas, de 12 o 14 años. Bonsái Albacete, conforme es ahora, tendrá unos tres años aproximadamente”, concreta Francisco.

Además, esta no es la primera exposición que realizan. Ya el año pasado mostraron sus preciosos árboles en miniatura de cara al público en el vivero Agrojardín La Mancha. Para esta segunda, les concedieron como espacio nuestra querida Casa de la Cultura José Saramago. 

Desde la asociación, también organizan talleres públicos abiertos a todo el mundo en los que dan a conocer esta bonita afición. “Cada 15 días o por ahí hacemos estas reuniones y a veces contamos con gente experta que nos ayuda a hacer talleres”, nos explican.

¿TE LO PERDISTE? ¡PUES TE LO ENSEÑAMOS!

Pero estamos seguros de que, si algo te llama la atención, es poder ver los preciosos bonsáis que expusieron los miembros de la asociación. La muestra englobaba una gran variedad de especies: granado, olmo, manzano, arce, ficus, bosques de pinos piñoneros, árbol de mil estrellas, ciruelo pissardi, espino de fuego, junípero chino, parra, olivo… ¿Te los perdiste? ¡Pues disfruta de ellos en nuestra galería de fotografías!

 

Y, tras haber disfrutado de este pequeño bosque en miniatura, no podemos irnos sin preguntarle a Francisco qué puede aportar a nivel personal adentrarse en el mundo del bonsái. “Esto es una cosa que es antiquísima. Lo inventaron los chinos, pero los japoneses le cogieron la marcha y son los que más lo han desarrollado. Y es algo muy zen, que te ayuda a estar en paz, muy tranquilo. Requiere mucha concentración porque tienes que estar pendiente, detectar los puntos clave… Pero disfrutamos mucho. No creo que ninguno de los que estamos aquí no disfrutemos haciéndolo”. 

Publicidad

Publicidad

Comments are closed.