Publicidad

Publicidad

Christina Rosenvinge: escenas de bitácora en ‘Debut. Cuadernos y canciones’

Entrevistamos a Christina Rosenvinge, la galardonada cantante española, que presenta hoy en Albacete el libro, ‘Debut. Cuadernos y canciones’.

En portadaNO TE LO PIERDAS

Escrito por:

Christina Rosenvinge es un animal hecho de melodías. Una caja de música de mercurio, con mil prismas que cambian constantemente de lugar… aunque mantienen su forma. Pero aunque su apariencia cambie, el entorno es el entorno. No podemos olvidar la música si la música nos hizo ser quién somos. Por eso, el primer libro de Rosenvinge, ‘Debut. Cuadernos y canciones‘, es un libro que dota de imágenes a sus canciones. Cuya introducción habla de la adrenalina de componer, de la claridad con la que recordamos ese momento. Rosevinge presentará este libro de forma pública hoy a las 19:00 en el Teatro Circo. Pero antes de que eso ocurra, El Gambitero charla con ella sobre música, recuerdos y composición.

DEL PENTAGRAMA A LA SANGRÍA

Pregunta: La pregunta más obvia es… ¿por qué escribir un libro? Has estado en multitud de grupos, y practicado un número aún mayor de géneros musicales. Hay una gran trayectoria musical a tus espaldas. ¿Cómo surge la idea?

Respuesta: El libro está conectado con todo lo que he hecho. La idea inicial era tener todas mis letras en un libro. Pero el proyecto creció y se convirtió en mucho más que un cancionero. Hay un ensayo en el libro sobre cómo se construye el verso cantado, distinto al verso escrito.

Ya había explicado esto de forma verbal, pero nunca lo había escrito: cómo lo que se va a cantar, el sonido de las palabras, interactúa sobre esto. Y además de esto, hay capítulos donde se sitúan las letras en su contexto. Pero claro, eso es como un juego: las letras forman un relato, y hay que volver a esos días para entenderlo

P: La introducción del libro es bastante impactante para cualquier músico. Hablas de cómo la memoria es totalmente fugaz para las personas. Y sin embargo, aseguras que hay viveza en el recuerdo del primer momento en el que componemos una canción. ¿Crees que para aquellos que nunca han compuesto es algo fácil de entender?

R: Creo que sí. La explicación es muy sencilla: al hacer una canción, los músicos tienen una subida de adrenalina semejante a tener una gran alegría o sufrir una agresión física. Esa es la razón por la que recordamos ese momento con intensidad y exactitud. Y no es sólo mi opinión, es la opinion de muchas personas que han venido a confirmármelo después de leerlo (risas).

No tiene por qué ser un momento particularmente excitante a nivel de entorno. Las canciones suelen componerse de manera tranquila y, sin embargo, esa excitación emocional está presente de forma interna.

P: A lo largo del proceso de escritura del libro, ¿Christina Rosenvinge ha cambiado mientras volvía a sus orígenes? ¿Recuerda su pasado con más viveza, más intensidad…?

R: Lo primero que hice para empezar a escribir fue re-escuchar las canciones para tratar de recuperar la carga emocional de las mismas. Por otra parte, guardo unos cuantos diarios y agendas de por aquel entonces. Cuadrar las fechas, lo más difícil, ya estaba hecho (risas). Lo más bonito del proyecto ha sido, sin duda, volver a momentos que tenía medio olvidados… y volver a darles valor.

UN MENSAJE ATEMPORAL EN CADA NOTA

P: También me llama la atención una reflexión que haces sobre la ‘carga evocativa’. Cómo el artista se “desprende” de la canción una vez la graba, como pierde parte de la emoción… y cómo se devuelve al público, y luego al artista.

R: Una vez grabas la canción y la tocas en directo, la canción no vuelve a significar lo mismo. Podría, pero eso sería un esfuerzo emocional enorme en términos de directo. No es como si cantases mecánicamente, sino que tratas de jugar con el espectáculo en sí: variaciones, jugar con la composición… Cuando tocas en directo, ya no eres tan consciente de en qué momento la escribiste o de por qué la escribiste.

Sencillamente, tienes una pieza musical que tienes que ejecutar de cara a un público determinado. Tienes que concentrarte, transformarla en algo ligeramente distinto… y así, irónicamente, se reinventa y se convierte en algo contemporáneo.

P: ¿Hay algún momento fetiche en ‘Debut. Cuadernos y canciones’ para su autora? ¿Bien por una razón dolorosa… o feliz?

R: (pensativa) Hay mucho cariño a todo esto. Ha sido una experiencia muy dulce escribir esto. Incluso en los momentos como las noches de insomnio, provocadas por tener niños pequeños, he tenido espacio para revisar las canciones y para escribir fragmentos del mismo. Y aún así, recuerdo este proceso de escritura con mucho apego.

P: ¿Cuál es la diferencia entre tener tu primer disco en la mano… y más veinte años después, tener tu primer libro en la mano?

R: La sensación es la misma: una pequeña victoria. Cada vez que consigues editar un trabajo, cada vez que consigues acabarlo… y todo el esfuerzo que tiene detrás. Pero más allá de eso, cada vez que haces algo nuevo te preguntas ‘¿qué puedo aportar que merezca la pena?’. Es decir, si quisiese este libro para mí no lo publicaría. Si lo publico, es porque pienso que hay sensaciones comunes para con ciertas personas. Y eso existe porque hay muchas personas que me paran y me dicen ‘esto que mencionas me ocurre a mí también’.

P: Y por último.. ¿ahora que ha caído el primero, cabe la posibilidad de un segundo?

R: A ver, la experiencia ha sido muy satisfactoria. Me he tirado toda la vida escribiendo con el corsé de la música, y por primera vez he experimentado lo que es escribir con libertad. Pero la reacción que he recibido… digamos que no puedo garantizar que vaya a haber un segundo. Pero sí que voy a seguir escribiendo.

Publicidad

Publicidad

Comments are closed.