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David Sarrión: la salvación en una caja de música de Schrödinger… llamada Clacowsky

David Sarrión es el vocalista de la formación albaceteña Clacowsky, y el resultado de átomos sonoros chocando contra sí mismos

ASÍ PASÓEn portada

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Hay entrevistas que son difíciles por definición. Con suerte, en un determinado momento, entrevistador y entrevistad rompen con los límites comunicativos. Y se convierten, sencillamente, en personas exponiéndose como tal. En humanos con miedos, dolor, esperanzas, felicidad y dignidad. Ayer, David Sarrión (Albacete), “vocalista, compositor, guitarra y nada” de Clacowsky, rompió ese límite. Lo hizo en una conversación que comenzó hablando de música, y que terminó debatiendo sobre qué es estar vivo. Y pocas veces Clacowsky estarán más vivos que este viernes: tocarán a las 21:00 en La Cachorra Yeyé junto a Bosco gracias a la organización de El Hombre Music.

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL INFIERNO

David es una persona que se mueve en distintos planos a la vez. Tiene los dejes de un introvertido, y la capacidad de eliminarlos de golpe al lanzar veinte ideas a la vez. Pero Clacowsky no nació como una idea, sino “como una anti-idea. Una necesidad vital para salir ileso de los golpes de la vida”, explica.

“Debido a una tragedia familiar, comencé a componer canciones instrumentales; casi todas tonales. Me basé en referencias de música clásica para ello”, narra. “Y cuando les enseñé a mis amigos y amigas mis creaciones, me sugirieron incorporar poesía encima“.

“Eso”, dice haciendo una pausa para fumar, “se convierte en la terapia más grande que puedo encontrar. Estar rodeado de la gente que me quiere, que hacen música conmigo… y tener un objetivo común”.

“Ya había estado en otra formación antes, pero… ” deja la frase suspendida. “Tuve que reengancharme a la composición y al sonido para salvarme. La palabra no era suficiente”.

Hay un punto ciego en las entrevistas. Se produce cuando el entrevistador sugiere que algo grave ha ocurrido en su vida. Y, en ese momento, no sabes qué hacer. Preguntar es necesario en términos profesionales, pero es difícil obligar a esa persona a hablar de algo que, tal vez, prefiera dejar en la superficie.

Así que le digo todo esto a David, y dejo que sea él quien decida. “Ocurrió el suicido de mi único hermano habiendo sido padre hacía tres meses. Como cualquier muerte así de repentina, lo cambia y lo destroza todo”.

Asumo que esa frase se acaba de producir. Que es tan real como lo es de irreal el hecho de concebir que esto puede pasarnos a nosotros. A ti, a mi; a cualquiera. Y que delante de mi hay un ser humano luchando por seguir adelante.

Volvemos a Clacowsky sabiendo que hay temas que es necesario dejar reposar. La voz tímida de David no tiene reparos a la hora de hablar de lo mucho que quiere a sus amigos. El orgullo empaña su voz. “Tienes a Juanis Alfaro, batería, y Bianca Jäger, que entró haciendo coros… Una base desde la amistad hacia la salvación. Ellos se entregan totalmente a mi para Clacowsky“.

¿Por qué Clacowsky? “Porque hace años ya que en mis sueños aparece un personaje que tiende a desequilibrarme. Y no sé muy bien por qué, ese personaje se personifica como Henry Clacowsky”, detalla. “Empecé a interpretarlo como un heterónimo, y ahí se quedo“.

ANTIMATERIA COLISIONANDO

Clacowsky generó ‘Antimateria’ en mayo de 2018, aunque fue una creación que no entraba en sus planes. “Entendíamos que el modelo de grupo que formábamos iba en contra de cualquier modelo de grupo contemporáneo. Entendíamos los directos como una liberación, como una oportunidad de hacer algo distinto cada vez. Como la capacidad de jugar con nuestras canciones como quisiéramos”, detalla.

Entonces… ¿es una ‘catarsis egoísta? ¿Vais al escenario por y para vosotros? “Sí, pero”, ríe David, “cuando vas con una actitud al escenario, la que sea, el publico te sigue. Si vas con la actitud de complacerles, y no de hacer lo tuyo… también lo notan”. “De todas formas”, prosigue, “Clacowsky tiene una filosofía clara: nos la suda el resto. Esto es lo que hacemos, podríamos hacerlo de otra manera… pero no queremos. Esta es nuestra forma; si no te gusta, disfruta de otros tipos de música”.

¿Y cómo se crea antimateria? “Pues gracias a Jorge, El Hombre Music. El nos convence de qué la mejor forma de hacer crecer un proyecto es a través de un LP. Y así, nos presentamos en el estudio de Miguel Angél Gascón y sacamos las canciones a lo basto. Pero su labor en términos de producción fue excepcional. Nosotros queríamos sacar algo a lo bruto; él fue quién nos llevo por otros derroteros“.

Fuente: elhombremusic.com

Pero confiásteis en él… de la misma forma que tú confiaste en tus amigos. “Claro, porque es parte de nuestra filosofía vital: el aprendizaje constante y la búsqueda del error como forma de ampliar nuestra consciencia. Saber que la perfección es un imposible al que aspiraremos siempre. Clacowsky no podría ser más anti-perfecto”, ríe.

“Sabes”, dice David de repente. “Hace poco, le comenté a Jorge y a mi mujer que me dan dolores de cabeza en el escenario. Ellos se ríen, pero… soy tan libre en el escenario que creo que esos dolores de cabeza soy yo. Lo que soy de verdad, aceptándome como algo enteramente libre allí arriba. Como si mis átomos pudiesen explotar“.

¿Tal vez porque están en varios sitios a la vez? “Puede. Me gusta mucho la mecánica cuántica: la idea de los universos paralelos, la teoría de cuerdas… Creo que eso queda bastante reflejado en ‘Antimateria’ a nivel general. Aunque nos hemos dejado llevar mucho por la gente que nos ha aconsejado“.

Fuente: elhombremusic.com

Fuente: elhombremusic.com

David y yo seguimos charlando durante un buen rato. Hablamos de Geometría del Abismo,  el segundo libro que ha sacado, y que también ayudo a salvarle. Hablamos de cómo aprendió a salvarse. De cómo la vida nos arrebata a nuestros seres queridos de golpe; a gente que nunca debió irse tan joven. Pero David no cae en la pérdida. El piensa que el ‘aquí y ahora’ es todo lo que necesitamos para sentirnos plenos por haber conocido a esas personas. Que aquí y ahora podemos tener dignidad; creer en el ser humano y en su infinita capacidad de cambio, evolución y resiliencia.

“No me va a tirar nadie esas ideas. Yo creo en un mundo mejor, en las buenas personas, y estas pérdidas solo han potenciado lo que la palabra ‘humanidad’ significa para mí. Dejar de centrarse en el rencor; y caminar unidos hacia un objetivo juntos. He tenido tanto miedo, he sentido tanto dolor… que ahora solo me queda sacarle jugo a cada minuto que tengo”, concluye en un crescendo.

Y podría hablar de todo lo que hablamos, pero en términos de sinceridad, prefiero no hacerlo. Si me lo permiten, prefiero abusar de su curiosidad y sugerirles que pasen este viernes a las 21:00 por la Cachorra Yeyé. En este universo o en cualquiera de los paralelos, Clacowsky hará vibrar los átomos.

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