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‘Grafitis por la cooperación internacional’: trazos que irradian conciencia

La Escuela de Arte de Albacete acoge ‘Grafitis por la cooperación internacional’, una muestra de Cruz Roja sobre el dolor de las vidas ajenas

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Escrito por:

Del 8 de abril de 2019 al 3 de mayo de 2019

Prolongacion Jose Carbajal, 10,

02008

Abierta de 08:00 a 15:00

Teléfono: 967 60 00 22

https://escueladeartealbacete.org/

El grafiti ha pasado por muchas etapas a lo largo de su historia. Nació como una muestra de ego y una forma de marcar territorio para jóvenes pobres en Nueva York. Creció en constante evolución a las artes plásticas, bebiendo de su perfeccionismo y técnica. Y ha madurado en mil ramificaciones distintas: comercios, publicidad, organismos públicos. Todos los que criticaron su presencia ahora toleran, e incluso alaban lo que es capaz de mostrar. Pero es difícil olvidar unas raíces sembradas en la pobreza, la inmigración y las dificultades sociales. De ahí que la Escuela de Artes haya decidido acoger ‘Grafitis por la cooperación internacional’. Una exposición en colaboración con la Cruz Roja de once murales sobre el dolor de mundos ajenos.

ESBOZOS DE VIDAS LEJANAS

Llegamos a la Escuela de Artes el viernes por la mañana. Allí, conocemos a Juan Prats, profesor de Artes Plásticas y Diseño, y coordinador de la exposición. “Una voluntaria de Cruz Roja se puso en contacto con una profesora de aquí. Tras comprobar como teníamos la agenda, decidimos dar el sí”, sonríe Juan. “La escuela está muy comprometida con temas sociales y artísticos, obviamente. Tenemos habilitados una gran cantidad de espacios para ello”.

De hecho, la exposición se encuentra situada en el pasillo izquierdo de la primera planta del edificio. “Es un lugar con mucho tránsito. La cantina y el aula de música están ahí, de manera que el tráfico es constante“, explica Juan. “Hemos tratado de darle la mayor visibilidad que hemos podido”.

Juan y yo visitamos la exposición mientras charlamos acerca de la misma. Los murales son una auténtica demostración de técnica por parte de los escritores de grafiti. Sobretodo, predomina el estilo hiperrealista: el retrato en primer plano con spray. “Esta exposición ya lleva cuatro ediciones”, revela el coordinador sobre la marcha. “Se hace en el Abelardo Sánchez, y Cruz Roja ha almacenado cada mural hecho durante cuatro años“.

“De hecho”, ríe sacando el móvil, “tuvimos que elegir estos once murales de entre más de setenta“. Juan muestra una lista casi interminable de fotografías. “Ojalá hubiésemos podido meterlos todos, pero son paneles de dos metros por uno ochenta“, fantasea.

Las referencias son claras: National Geographic, fotografías premiadas e instantáneas televisivas de una realidad lejana… pero cercana. Para quién no sepa de grafiti, sería complicado creer que esto puede hacerse con sprays. Para los que sabemos solo un poco, sabemos que cada mural implica horas de pintura, secado y detalle. “La gente que ha hecho esto es muy talentosa”, reconoce el profesor. “Y, especialmente, los escritores de Albacete“, puntualiza.

¿Escritores de Albacete? “Si. Por un lado, tenemos a Juangacedos, y por el otro a Sergio Delicado“. Me río a sabiendas de que ambos han ocupado palabras para El Gambitero. Y tal y como lo señala Juan, sus obras son una dolorosa punzada de hiperrealismo pulcro.

UN MUNDO ENTERO POR CAMBIAR

La temática de la exposición gira en torno a mil conceptos distintos. Mutilación genital, hambre, ayuda humanitaria, migración terrestre y marítima. “Personalmente, creo que es una gran idea”, apunta Juan. “Mostrar al alumnado la cara invisible del mundo a través de un arte con el que pueden conectar“.

Si ese mismo a alumnado llega a empatizar, seguramente lo haga a través del hiperrealismo. Es difícil no asombrarse ante el reflejo de humanidad que desprenden estas piezas. Antes los grados de color y matices de luz y sombras, sutiles en su abundancia. Ante la realidad de creer que miramos a una fotografía… hecha con boquillas y pintura.

Pero no hay equívocos en esto: son reales, y están hechos con un cuidado imposible de pensar. Veo trazos minúsculos, que requieren una presión y precisión milimétrica. Fusiones de color perfectas, en el punto exacto que muestra un tono de imagen real. Y hay chispas de vida en los ojos de sombras de los protagonistas.

La fidelidad de estos trabajos es tan intensa como la mirada de los mismos. Es difícil escapar de tantos rostros fijos, de tantas miradas preguntando algo. “Tal vez”, pienso para mi mismo, “sea el propósito. Hacerlo tan atractivamente hiperrealista que su mirada persiga.. y cuestione qué hacemos nosotros“.

Me despido de Juan bajo la atenta mirada de los protagonistas de los cuadros. Protagonistas a los que un grupo de escritores de grafiti han logrado retratar en su fiereza. En su dolor y alegría, en sus momentos más íntimos y más públicos. El grafiti nació en un entorno similar: pobreza, hambre y ganas de luchar por un futuro mejor. Y durante un mes, gracias a la Escuela de Artes y Cruz Roja, vuelve a su entorno. A unas raíces que buscan mejorar el presente retratando sus flaquezas. Abriéndolas al mundo.

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