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‘Historia de una muñeca abandonada’ del Taller de Teatro de la UP: Amor a jugar sobre las tablas

Vamos a ver la obra de final de curso del Taller de Teatro Textual de la Universidad Popular, dirigida por Ángel Monteagudo.

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Historia de una muñeca abandonada es la historia de todos y cada uno de nosotros. Un cuento de querer hasta tener para, entonces, ya no querer más lo que tanto se deseaba. Y de, sin embargo, volver a desear lo desechado una vez lo vemos en manos de otro. Una suerte de fábula moderna de Alfonso Sastre que reflexiona sobre la propiedad y el amor que damos a lo que queremos y que, esta vez, seis alumnos de la Universidad Popular han llevado al escenario de una manera muy especial.

Falta tan solo una hora para la función. Son las seis de la tarde y cruzamos el umbral de la Casa de la Cultura José Saramago para encontrarnos con Ángel Monteagudo. Él es quien ha dirigido a seis de sus alumnos del Taller de Teatro Textual en esta aventura sobre las tablas que se materializará, a las siete, en una obra de teatro ante el público.

Ángel comienza nuestra conversación recalcando que desde hace dos o tres años el Taller de Teatro Textual se ha convertido más bien en una búsqueda experimental. Ellos experimentan diferentes lenguajes del teatro. “Trabajamos, además, sobre lo que hemos llamado teatro familiar. Un teatro dirigido a toda la familia y, sobre todo, con un lenguaje comprensible para los niños”, concreta.

¿Pero a qué tipo de experimentación se refiere Monteagudo? “Hemos hecho diferentes tipos de actividades aquí: teatro de objetos, clown, cosas de máscaras, narración oral… Y este año hemos preparado improvisación”. 

UN COLOFÓN FINAL ENTRE APLAUSOS PARA PONER EN EVIDENCIA LO APRENDIDO

Ángel me explica que la obra que van a representar es la actuación final del curso, para demostrar los conocimientos adquiridos durante el año. “A partir de Historia de una muñeca abandonada hemos generado a lo largo de todo el curso escenas (muchas de las cuales no van a salir), mucho trabajo de narración, de clown… En definitiva, de todo tipo de cosas que hemos estado improvisando sobre la obra”, explica.

Así, han hecho su propia lectura de esta obra, su propia versión dirigida especialmente a los niños, que representarían la misma tarde de nuestra conversación. Los alumnos llevan trabajando en ella desde el comienzo el curso, momiento en que los propios alumnos la eligieron de entre varias propuestas. “También hemos trabajado Fábulas de Samaniego o escenas de teatro de objetos. Estamos trabajando muchas cosas que tienen que ver con el teatro como variantes”, añade Ángel.

IMPROVISACIÓN: EL EJE CENTRAL DE ESTE CURSO

Ángel Monteagudo explicaba que todo lo que han hecho este año, incluida esta obra, ha girado sobre todo en torno al concepto de improvisación. “Pero siempre se improvisa sobre algo que se ha estudiado. Aquí el guion está fijo y también el orden de las escenas, así como los papeles que representa cada uno. Lo que pasa es que hay espacios de tiempo en que se dedican a jugar, a desarrollar improvisando sobre la acción, sobre el conflicto del que se trate, sobre el momento de la obra, sobre el personaje…“, aclara.

El profesor nos cuenta que hay una comprensión del teatro que se basa en que jugar es la esencia del teatro. “De hecho, en otros idiomas se dice jugar al teatro. Hay que entender que el teatro es un juego en el que jugamos a imitar un personaje, a meternos en su piel”, añade. Y dentro de ese juego hay varios niveles, explica: la forma de hablar, el movimiento, la acción, el conflicto… Eso explicaría fácilmente por qué es tan evidente que los actores de esta obra se lo pasarían fenomenal luego, en la representación.

Precisamente por ese interés en mostrar lo aprendido durante el curso, su propia versión de Historia de una muñeca abandonada cuenta con un fuerte componente de improvisación. “Llevamos preparándolo desde el comienzo del año, ya que hemos trabajado a partir de esta obra. Hemos ensayado incluso finales alternativos al que propone el autor, o diferentes propuestas con respecto al inicio del autor en relación a lo que pasa con la muñeca. Hemos improvisado el argumento, el conflicto, los personajes… “. Sobre la obra inicial hay variaciones que ellos mismos han ido adaptando a sus propias posibilidades.

¿POR QUÉ ELEGIR ‘HISTORIA DE UNA MUÑECA ABANDONADA’?

Pero viene a mi mente una pregunta muy evidente: de entre todas las obras que existen, ¿por qué elegir Historia de una muñeca abandonada? “Al comienzo del curso leímos varias obras y esta nos gustó porque tiene que ver con el proceso que sufrimos todos, padres e hijos, de una visión consumista de los juguetes. ¡Venga a abrir papeles en Navidad! ¡Muchos regalos! Y luego los juguetes se van olvidando”, justifica.

Esta historia, me detalla Ángel, es la historia de una muñeca que es tirada por su propietaria, que se ha cansado de ella. Esa muñeca tiene su propia aventura: pasa por el cementerio de los juguetes, donde hay un trapero y todo el mundo tiene miedo de que los lleven a la trituradora. Pero el trapero la salva porque la ata a un globo y la muñeca se marcha volando. Nuestra muñeca acaba cayendo en una plaza donde una niña que no tiene juguetes la encuentra, la repara y juega con ella. Pero un buen día aparece la niña que recibió el regalo por primera vez y dice: “¡esa muñeca es mía!”.

“Entonces se juega el juego del Círculo de la Tiza Caucasiano, que originariamente es una narración de la que en toda Europa hay variaciones. Hacen un círculo, se pone la muñeca en medio y cada uno estira; quien consiga la muñeca, se la queda. Pero claro, la muñeca corre el riesgo de romperse”, añade Monteagudo. Ahí está la clave de esta historia.

UNA FUNCIÓN PARA NIÑOS PERO TAMBIÉN PARA NO TAN NIÑOS

Llega la hora del espectáculo. Las luces se apagan y un foco intenso ilumina una especie de telón de papel. Empieza a sonar Somebody that I used to know y, mientras los espectadores esperamos que el telón se abra, se produce el primer gran twist: este telón no se abre, sino que se rompe. Diferentes cuchillos van rajando poco a poco el papel para acabar mostrando los rostros de los actores, que serán quienes contarán el principio de la historia.

Historia de una muñeca abandonada

También se perciben, a lo largo de la historia, elementos de clown y una fuerte improvisación en la que, en ciertos momentos, el espectador encuentra el mayor disfrute de ver a los actores comportarse como niños o de un simple debate entre peluches sobre si existe o no la “trituradora de juguetes”.

Pero si algo no han olvidado en absoluto en este curso es que su obra es para niños. Desde un padre-actor contestando cómicamente pero sin salir de su papel a los comentarios que hace su hija pequeña en la primera fila hasta llamar a los pequeños a jugar al escenario junto a los niños-actores. Bueno, a los pequeños y a otros que no lo somos tanto. Pero, ¿no es cierto que todos alguna vez llevamos un niño dentro?

La obra transcurre y termina con mucho amor y risas, con los ‘peques’ contribuyendo con su inocente opinión al juicio por la propiedad de la muñeca, en el que un argumento como “es mía, pone made in china en el pie, ¿lo ves?” parece uno de esos argumentos irrefutables. Y, al final, un gran corro de la patata colectivo entre actores, niños y algunos de esos ya-no-tan-niños sirve de despedida, que se materializa en una grandísima ovación.

Toda una muestra de un gran curso en el que los alumnos de todas las edades han aprendido, se han divertido y han amado jugar al teatro. “En la Universidad Popular hay ocho talleres aparte de los cursos de iniciación, que duran de octubre a finales de mayo“, explicaba Monteagudo. Y también hay diversos cursos breves, monográficos sobre un tema concreto, complementarios. Las matrículas se hacen en septiembre, y la información está disponible durante la Feria en el stand de la Universidad Popular, así como en su página web.

Pero no podemos irnos sin preguntarle a Ángel qué le diría a alguien que estuviera planteándose unirse a estos talleres. “Si alguien está pensando en matricularse, le diría que no lo dude, porque se va a ‘enganchar’. El teatro es como una droga que se le va a meter dentro y ya va a querer hacer teatro siempre, que es lo que le suele pasar a la gente. Es una manera de encontrar otras personas, otra gente, salir de tu casa, de tu zona de confort, hacer amigos… y además, ampliar tu cultura respecto a todo, porque el teatro toca muchísimos aspectos de la vida humana. Toca la esencia del ser humano”.

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