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I Congreso Nacional de Dietética y Nutrición: el movimiento es vida

Acudimos al I Congreso de Dietética y Nutrición organizado en Albacete y entrevistamos a Luis Aguilar Salmerón, nutricionista y participante

ASÍ PASÓ

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El ejercicio, la dietética y la nutrición siempre han formado parte de nuestras vidas. En ocasiones, resulta muy difícil compaginar estas tres facetas con nuestra rutina. Trabajo, reuniones, familia… y, sin embargo, somos lo que hacemos gracias a lo que comemos y a cómo nos movemos. Eso piensa Luis Aguilar, dietista-nutricionista por el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Castilla – La Mancha. Luis ya formó parte de una de nuestras piezas debido a su faceta de escritor. Pero el pasado sábado, fue su faceta de dietista, entrenador personal y divulgador la que habló. Luis formó parte del I Congreso de Dietética y Nutrición organizado en el Edificio Polivalente del Campus de Albacete. Lo hizo en calidad de animador para algo llamado ‘pausa activa’. Un break de ejercicio diez minutos entre ponencia y ponencia para mantener el cuerpo activo. Porque somos lo que comemos… y cómo nos movemos con ello.

UNA PROFESIÓN CON EL ESTÓMAGO REVUELTO

Aguilar inicia el break entre ponencia y ponencia, animando a todo el público a participar sin importar la edad o condición. El descanso es de unos diez minutos, y la sala entera participa bajo las atentas instrucciones de Luis. Mientras tanto, recuerdo la conversación que hemos tenido previamente, antes siquiera de que el congreso empezase. Una conversación que radiografía el estado de la nutrición, la dietética y el ejercicio físico en Albacete.

Pregunta: ¿Para quiénes no te conozcan, quién es Luis Aguilar?

Respuesta: Soy un dietista-nutricionista colegiado por Castilla – La Mancha que ejerce desde hace varios años en Albacete. Además de esto, también trabajo como entrenador personal y publico artículos de divulgación científica. Formo parte de Red-Nube, y también seré parte del comité científico del VIII Congreso Iberoamericano de Nutrición.

P: ¿Qué podrías decirnos sobre el actual estado del sector de la nutrición en Albacete?

R: Que es extraño a nivel local… y nacional. España reconoce a los dietistas-nutricionistas   como profesión sanitaria; pero no se facilita el acceso al sistema nacional de salud. Por lo tanto, no formamos parte de un equipo multidisciplinar que ayude a la población en las numerosas patologías que existen relacionadas con la alimentación.

P: ¿Cómo por ejemplo… ?

R: Diabetes, cáncer, obesidad, hipertensión, y un modesto etcétera (risas). Lo que quiero decir es que no hay bolsa de trabajo para la sanidad pública. Y así, nos vemos relegados a las clínicas privadas si queremos ejercer en consulta clínica. Esto favorece más el intrusismo en una profesión en la que ya de por sí, es destacable. Y esto provoca que otras personas asuman las competencias de educación alimentaria, o tratamiento de enfermedades a través de la alimentación (dietoterapia) que nos corresponde a los dietistas-nutricionistas. En Albacete, al igual que en el resto del país, si un ciudadano quiere asesoramiento nutricional, se lo tiene que pagar de su bolsillo.

P: Haces que suene como si esto fuese impensable a nivel europeo.

R: Es que es algo impensable en Europa, pero aquí es un problema más a solucionar en nuestra sanidad pública. Como la falta de otros profesionales sanitarios (y me refiero a la cantidad), las largas listas de espera, las guardias de 24 horas, o la privatización.

P: Y, aún con dicha ausencia, ¿que podría hacer la gente para mejorar su dietética?

R: El hábito es la regla de oro. Somos nuestros hábitos, nuestras manías y nuestros horarios. Por ejemplo, tenemos que forzarnos a tomar más fruta durante el desayuno. En España tenemos una cultura del desayuno de altísimos azúcares ultraprocesados. Y después de eso, pretendemos trabajar toda la mañana con más procesados. Sería como pedirle a un coche que circulase con zumo en el depósito, en lugar de con gasolina (risas)

P: ¿Qué hábitos necesitamos introducir en nuestro día a día que no supongan un cambio drástico?

R: Mucha, mucha fruta en el desayuno. Para picotear algo a media mañana, unos frutos secos nos darían toda la energía que necesitamos. Y a ser posible, tres comidas diarias equilibradas con alimentos no muy procesados. Esto puede suponer un cambio drástico para nuestra calidad de vida. Repito: somos nuestros hábitos y lo que comemos. Cambiar esos hábitos y esa comida, entender que son nuestra energía… puede darle un vuelco a nuestras vidas.

LA CULTURA DE LA ENERGÍA

P: ¿Y qué puedes contarnos acerca del ejercicio físico? La nutrición y el ejercicio son conocidos complementarios…

R: Pues ahora sí, hablemos de buenas noticias. Poco a poco, la gente se conciencia de que la salud es un estado que no se conquista con acciones puntuales. Que requiere constancia, sacrificio y unos correctos hábitos, tanto alimentarios, como físico-deportivos. En relación a estos últimos, el interés por el ejercicio físico en España está creciendo, especialmente en las grandes ciudades.

P: ¿En qué sentido?

R: En que allí no sólo se demanda el clásico gimnasio, sino que también se evidencia la búsqueda del entrenamiento personal. Sencillamente, es un servicio que la población busca: calidad, profesionales cualificados, y centrados plenamente en los objetivos que persiguen.

P: ¿Y en las ciudades pequeñas, como la nuestra?

R: Es complejo. En las ciudades pequeñas, los salarios suelen ser menores debido al precio de la calidad de vida. Y no todo el mundo se puede permitir una sesión personal, que cuesta prácticamente lo mismo que una mensualidad completa de gimnasio. Y, por otro lado, hay un alto índice de intrusismo y personal no cualificado que ejerce la profesión.

P: ¿Y cómo os afecta esto?

R: Parte de la culpa es nuestra, del colectivo de profesionales de la actividad física, por no perseguir y castigar este intrusismo. Pero la otra parte de responsabilidad recae sobre la persona que contrata a entrenadores sin cualificación. Eso supone un enorme riesgo, porque hablamos de jugar con la salud. ¿Contratarías a un homeópata para un problema médico? Porque yo no contrataría a un entrenador por el tamaño de su bíceps braquial.

Y así, nos despedimos de Luis y del I Congreso SEDYN CODINCAM. Una sesión divulgativa y animada al respecto de nuestra comida, hábitos y formas de trabajar con el cuerpo. Porque se ha recordado muchas veces: somos lo que ingerimos y lo que hacemos con ello. Y sin embargo, en ocasiones nos es tan difícil encadenarnos a nuestras reglas… Pero ya conocen el dicho: el hábito hace al monje. Solo hace falta que ese monje coma mucha fruta y haga 45 minutos de ejercicio moderado al día. El resto, como diría Luis, “se hace andando”.

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