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II Aniversario Cherry Bomb: el peso de Norteamérica se mide en ropa

Cámara en mano, nos acercamos a Cherry Bomb, una curiosa tienda de ropa al peso que bebe directamente de la moda norteamericana del siglo XX

ASÍ PASÓEn portada

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Decir que la cultura norteamericana ha marcado el transcurso de la moda del siglo XX es ser poco menos que realista. La influencia estadounidense a nivel global ha dejado un infinito reguero de films, canciones, videoclips y películas. Obras audiovisuales que, de una forma u otra, han marcado el devenir estético de Occidente. Y la existencia de Cherry Bomb, que cumple su segundo aniversario, es sólo otra prueba más de que no podemos ni queremos olvidar este legado. Únete a este viaje por el corazón de la cultura americana… latiendo en una caja torácica manchega.

THESE BOOTS ARE MADE FOR WALKING

Cherry Bomb nace de la mano de Emma Pereira, licenciada en Bellas Artes y co-propietaria de la tienda junto a su madre. “Nos daba mucho miedo abrir en una ciudad como Albacete”, explica Emma. “En una ciudad tan comercial y llena de filiales, da impresión abrir algo tan casero y pequeño como esto. Pero estamos muy contentas”, sonríe Emma. “Viendo lo que ocurre alrededor, cumplir un segundo aniversario es algo digno de mérito”.

Emma ideó Cherry Bomb gracias a estudiar en Zaragoza. Fue allí donde se sumergió de lleno en el mundo de la ropa vintage; de los intercambios y de las piezas de coleccionista. De ahí nació el germen que, en unos años, se convertiría en telar. “No se trata de ir a una tienda de segunda mano y descartar en función de precio”, explica Emma. “Hablamos de ofrecer exclusividad a un precio razonable que viene indicado por peso. Tenía la intuición de que si funcionaba en Zaragoza, podría funcionar aquí”.

Emma no se quita de encima las palabras “género” y “atención al cliente”. “Hay que ofertar cosas que estén chulas de verdad, y conseguir una relación genuina para con el público”, repite. “Y mira que íbamos con el miedo de que alguien se nos adelantase. Daba mucha cosa pensar en esta idea, dejarla pasar y ver una tienda así abierta a los pocos meses. Y pensar ‘jamás sabremos que habría ocurrido si nosotros la hubiésemos abierto primero’”.

SIN SEGUNDAS INTENCIONES… NI MANOS

Pero ojo, porque Cherry no es la típica tienda donde “bueno, bonito y barato” hacen las veces de slogan. Tal vez “bueno, bonito y acorde” sería más adecuado para el habitáculo de las Pereira. “Importamos la mayor parte de nuestro género de Norteamérica, aunque tenemos piezas españolas antiguas. Nos gusta porque es distinto y muy bonito, y desde la WWII marca toda la cultura de consumo”, relata Emma con pasión. “Cada época estética está muy diferenciada, y el cliente puede encontrar una gran variedad de estilos”.

Y es aquí donde Cherry Bomb marca la diferencia: no sólo venden ropa importada directamente de Norteamérica, sino que la venden al peso. “Es un sistema que nos permite mantener unas ganancias básicas en relación al tejido, materiales y antigüedad de las piezas. Y la gente lo comprende: no puedes llevarte una chupa de cuero de los años 80 que pese 5 kilos por veinte euros. Sencillamente, es natural”. Una báscula se anuncia sobre el mostrador como reto final. ¿Seremos capaces de alcanzar el precio deseado?

El local, eso sí, llama la atención a poco que uno conserve gran parte de la vista. La ropa se amontona por secciones, cuidadosamente desordenada en género y tipo de pieza. “Queríamos algo rollo desván: ligeramente caótico, sin renunciar a la belleza estética que pueda tener. Que esté cargado de cosas, para que cada visita suponga descubrir algo nuevo”, dice Emma. Elvis y Coco pueblan las paredes junto a Marilyn y muchos más iconos, personales o simbólicos, de la cultura norteamericana.

La tarde en Cherry Bomb se consume rápido. Un grupo de chicos y chicas bastante jóvenes asaltan el local cámara en mano: sus ojos lo dicen todo al respecto de lo que ven. La DJ asistente regala clásicos estadounidenses de todas las décadas para animar el ambiente, y la cerveza riega el lugar. Al fin y al cabo, apenas ha pasado una semana desde el Día de la Independencia norteamericano. Y Emma Pereira y su madre están en Albacete celebrando la suya… y ofertando ropa

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