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Javier Temécula: la voz que se reencontró consigo misma

Entrevistamos al músico y cantante albaceteño Javier Temécula, en pleno proceso de retomar los escenarios en solitario con ‘Autoayuda’

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Los músicos suelen reencontrarse consigo mismos varias veces a lo largo de su vida. Lo hacen a través de la forma más natural que existe: cambiar. Sus voces cambian, al igual que lo hacen sus experiencias, letras, y el manto sonoro que las arropa. Y Javier Temécula (Albacete, 1978) no es una excepción. Técnico de sonido de profesión y músico a vida completa, Javier es una gira en un cuerpo humano. Ha rodado por grupos, carreteras, cámaras y palestras. Y ahora lo hace en Albacete, como forma de plantar cara a la soledad y responsabilidad del ‘hombre orquesta’. Lo hace con ‘Autoayuda‘, la declaración en forma de LP que sacó el año pasado. Hablamos con él.

LA VOZ QUE SIEMPRE ESTUVO DENTRO

Javier nos invita a su casa, y nos acomodamos rápido en la terraza de su hogar. Hay intensidad en la voz suave con la que habla, y fiereza a la hora de hablar de lo que importa: la música. A veces, lo único que importa.


PREGUNTA – Comencemos por lo más básico. ¿Quién es Javier Temécula?

RESPUESTA – Javier Temécula es un músico. Lo soy desde los quince años; en un mes haré cuarenta y uno. Siempre he tocado y he sido un hombre de banda, pero al final siempre me ha pasado lo mismo. Cuando tocas con en banda o con tus amigos, obviamente, no puedes estar al control de todo. De lo contrario, sería una dictadura.

P – ¿De qué grupos has formado parte?

R – Empecé en Cirujano Escocés. Después Neniam, y al irme a Valencia a estudiar Sonido estuve en Sound of Luna y Lehnmotiv. Y al volver a Albacete monté Fer-De-Lance. En realidad llevo muy poco con Temécula, apenas unos tres años.

P – Y Temécula es una consecuencia de ese ‘control’ del que hablabas antes, ¿no?

R – Sí. Básicamente, quería dirigir lo que salía de mí a nivel musical y textual. Y bueno, a moverme como yo quiero. Pero en realidad es bastante curioso. Siempre he estado en grupos de metal y rock, de tono agresivo. Y lo que hago ahora está mucho más cerca del pop y del indie, que en realidad es mi base. Beatles, Rolling, Collins…

P – ¿Por qué crees que ocurrió eso? ¿Esa transición desde el rock y el metal hasta ahora?

R – Me lo he planteado muchas veces. Supongo que, por entonces, quería soltar mucha energía con esa música agresiva debido a mi situación familiar. Y que, con el paso del tiempo, esa energía se ha convertido en otra cosa. O he aprendido a expresarla de otra forma.

P – Hablemos de Temécula, entonces. ¿Por qué ‘Autoayuda’?

R – Porque ha sido una autoayuda (risas). Al tocar con banda estás siempre arropado. Pero al tocar sólo, todos los miedos que no aparecían al estar rodeado de gente entran a escena. Sale mucha morralla a nivel mental al enfrentarte al escenario tú solo. Recuerdo que cuando empecé a subirme me parecía inútil a mis ojos. Desafinaba, me fallaban todas las canciones… pensé que necesitaba curtirme. En primer lugar como persona, para no tener miedo, y luego como artista, para saber expresarme adecuadamente.

P – ¿De qué miedos estamos hablando?

R – Una barbaridad a nivel personal. ‘Todo el mundo me mira y me bloqueo’, sería el resumen a grandes rasgos. Y más traumas subconscientes de la infancia, relacionados principalmente con malos tratos.

P – ¿Y qué mas podemos contar de ‘Autoayuda’ sin dar más información de la necesaria?

R – Que está compuesto por siete temas, y que creo que me ha cambiado para bien. Ahora estoy muy contento con lo que hago; que son básicamente bolos para curtirme. Al ser técnico de sonido, tengo los fines de semana petados. Por eso empecé con los micros abiertos, como los de Awenn y La Casa Vieja. Por ejemplo, este finde toqué en un sitio que tenía problemas de sonido. Tuve que tocar a capella (risas) frente a una clientela cuya mitad es parroquiana, y no por los conciertos. Pero al final salió genial, y eso me sirvió para aprender a salir del paso cuando algo se sale del plan.

¿QUÉ ES LA MÚSICA?

P – ¿Cómo se lleva lo de ser técnico de sonido y músico a la vez? Suena a ser juez, acusado y acusante…

R – Es complicado, y siendo honestos, es algo que siempre me ha tocado las pelotas de este mundo (risas). Yo soy técnico de estudio; me siento más cómodo allí que trasteando en directo. Y es complicado, porque cuando vas a ver algo tu cerebro siempre está dividido. Está tu parte emocional, que quiere disfrutar, y tu parte racional, que lo está analizando todo.

P – ¿Qué opina tu parte racional del panorama musical de Albacete?

R – Que está muy guay. Que hay mucha gente y se están haciendo un montón de cosas, especialmente la gente joven. Cuando me ‘reincorporé’ al circuito hace años, descubrí a un montón de chavales haciendo cosas geniales. Hemos tenido desde los grupos de base, como Centinela y los Angelus, hasta formaciones que lo pegan muy fuerte ahora, como The Niftys.

P – ¿Y a nivel de garitos?

Se está asentando todo otra vez. La Cachorra, por ejemplo, está ofertando cosas con mucha calidad. Caribou esta apostando por movidas indie, y ClanDestino se encarga de llevarse a gente grande porque pueden hacerlo. Ahora mismo, diría que el ambiente local está bastante sano. Siempre podemos pedir más apoyo, más promoción, pero ahora mismo está bien.

P – Tal vez a nivel de promoción…

Yo creo que eso es un problema generalizado. Que no tenemos una cultura de garitos y conciertos, como tal. Estamos mucho más preparados y dispuestos para ir de fiesta al centro, al tardeo, que a esto.

P – Y como última pregunta, aunque parezca que llega algo tarde… ¿qué es la música para Javier Temécula?

Todo. No concibo la vida sin música, no puedo vivir sin música. De hecho, me metí a Sonido en un determinado momento porque decidí dar un cambio a mi vida. Hacer lo que me gustaba, sin más, aquello que me motivaba… y que me sigue motivando hoy.

Nos despedimos de Javier pensando en la música y en la vida. En sí merece la pena o no apostar por ser los productores de nuestra propia vida. En dejarnos llevar por los cambios que sean necesarios, pero frenarnos a tiempo. Todo… para ser nosotros, y la imagen que tenemos en nuestra cabeza de nosotros mismos. Todo para perseguir notas de luz, para ser la voz que creemos que tenemos.

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