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JazzVialia: un fin de semana de jams junto al atardecer

El pasado fin de semana, la Asociación de Amigos del Jazz celebró la V Edición de JazzVialia: un festival de jazz en la terraza de Vialia

ASÍ PASÓEn portada

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma Puga. Fotografía: Paula Tárraga Sánchez


Dicen que el jazz no es una música que se pueda atrapar, sino una música que atrapa a su merced. Que es su latido, único e inigualable, el que captura a sus futuros fieles. El pasado fin de semana, JazzVialia capturó a un público que llenó la terraza del homónimo centro comercial. La Big Band del Conservatorio, The Preachers y The Lazy Tones crearon las trampas para ello. Lo hicieron bajo el amparo de la Asociación de Amigos del Jazz, encargados de organizar el festival de música. Afinen sus instrumentos: hoy, cazaremos al propio viento bajo un atardecer de junio.

EL LATIDO DEL CREPÚSCULO

Llegamos a Vialia cerca de las 20:00 horas del viernes. Nos recibe Julio Guillén, presidente de la Asociación de Amigos del Jazz. Julio ha sido uno de los principales encargados de dar vida a JazzVialia durante las cuatro ediciones previas.

“Para quién no nos conozca, Amigos del Jazz se funda en 1997. Su primera sede fue el emblemático Nido del Arte, hasta aproximadamente 2005. Somos unos 100 socios, y hacemos unos 15 conciertos anuales“, detalla Julio.

“Colaboramos con el Ayuntamiento en todo lo que podemos. Tenemos conciertos en la Saramago, en el Museo, y en Feria, entre otros. También ayudamos con el Festival de Jazz de Albacete y el de Chinchilla“, relata.

Charlamos con Julio mientras la Big Band, compuesta de 20 personas, ensaya de cara a la inauguración de JazzVialia. La terraza, que cuenta con multitud de sillas e incluso una barra para bebidas, se llena rápidamente. “Del jazz siempre se ha dicho que es sectario”, reflexiona Guillén. “Nada más lejos de la realidad: nos gusta toda la música y hay cabida para géneros como el soul, el funk y el afrobeat en JazzVialia”.

La idea, explica Guillén,  nació del propio gerente de Vialia. “Contactaron con nosotros hace cinco años porque les interesaba hacer algo conjunto. A partir de ahí, se ha consolidado como una actividad de puertas al verano muy demandada“, explica orgulloso.

Julio narra la evolución de JazzVialia con el paso del tiempo. Cómo era gratuito en sus inicios, y cómo la recepción del público lo convirtió en algo que permitía traer a más gente de fuera. “Más caché implica poder traer a grupos nacionales, crear un entorno que sea agradable… mejorar de cara a las bases“, ríe.

De la misma forma, JazzVialia se especializa en atrapar a todo el mundo, y no sólamente a sus más afines. “El invierno es la temporada para el amante de jazz serio. Lo que pretendemos hacer con JazzVialia es más informal; traer una música que pueda cautivar a todo el mundo“.

I CAN HEAR THE SOUND OF JAZZ LONG BEFORE IT BEGINS

Y puntualmente, la Big Band del Conservatorio de Albacete comienza su actuación a las 21:00 del viernes. La formación persigue al mismo viento que, en ocasiones, mueve sus partituras; dificultando su tarea, pero sobreponiéndose. Son los metales los que dirigen el entramado de JazzVialia. El sonido se concentra en los saxos altos, tenores, barítonos y trompetas.

En el tercer tema, la Big Band añade vocales entre sus escuadrones de música. Es la voz de Marina Román la que canta Sway, el famosísimo tema de Dean Martin. No será la única, sin embargo. Raquel Palencia será la segunda garganta a la que recurra la Big Band. Ambas se complementan a la perfección: Marina se mueve de forma equilibrada entre sus registros, y Raquel brilla con su intensidad y volumen.

Y a partir de este momento, la telaraña musical de la Big Band se expande hasta límites insospechados. Un arreglo de funk de Richard Strauss llega caliente como el sol de Junio que cae sobre nuestra espalda. Y los metales ascienden en una catarata del revés, hasta alturas que solo podemos entrever. Mientras la percusión redunda, una y otra vez, en un swing imposible de ignorar.

Es muy difícil encontrarse incómodo ante semejante concierto. La propia banda nos lo recuerda con Too Close for Comfort, de Gordon Goodwin. Volamos hasta un arreglo de la ultraconocida April in Paris, y aterrizamos entre el día y la noche de Cole Porter con Night & Day.

La Big Band cerrará su actuación entre aplausos masivos, no sin antes homenajear a Goodwin por última vez. Backroom Politics y Sing, Sang, Sung serán los estándares elegidos para una despedida que coincide con la noche. Pero la noche, sin embargo, no será un motivo para dejar de oír música: la jam session de músicos que vendrá a continuación no terminará hasta la medianoche.

Y así, una vez pasada la madrugada del viernes, Vialia se despedirá de sus músicos… de forma breve. Tanto el sábado como el domingo pertenecieron a The Preachers y The Lazy Tones. Estamos seguros de que ellos también lograron hacerse con el respeto y la admiración del público. Al fin y al cabo, el jazz no es una música que se puede atrapar. Sino algo que atrapa.

 

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