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Jota Escobar encuentra equilibrio en las raíces de lo ‘Basic’

Entrevistamos al rapero albaceteño Jota Escobar en plena sesión de grabación. Su nueva mixtape, ‘Basic’, vió la luz hace una semana

ASÍ PASÓEn portada

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Tú… limítate a contar los pasos, dispara el albaceteño Jota Escobar en ‘Basic’, primer tema (y homónimo) de su mixtape. Si siguiese sus órdenes, tendría que retraerme a una adolescencia lejana en el tiempo; cálida en la memoria. A un tiempo de constante descubrimiento musical, de nuevas olas de rap superponiéndose a las viejas formas.

BUSCANDO SONIDOS PASADOS… Y FUTUROS

De ahí, explica Jota al recibirme en el estudio de grabación TSN Records, nace ‘Basic’, una mixtape de nueve canciones.  “El trabajo empezó a salir a través de componer Misericordia, uno de los temas de la mixtape. Suena a hip hop, y no tuve que forzarme en absoluto. A partir de ahí”, explica concentrado, “empecé a buscar ritmos más clásicos”.

“Pero siempre me pasa lo mismo”, ironiza riendo. “Me gustan un montón de instrumentales muy distintas entre sí. La producción de ‘Rifle’, por ejemplo, tiene muchísimas reminiscencias a trap, sin llegar a serlo. Y aun así, también quería un rollo más clásico, estilo 90’s”. ‘Basic’ suena en los altavoces mientras hablamos. Una declaración de intenciones con la luz enfocada en los drums y un sample principal con olor oriental.

“A mí me ha influenciado muchísimo lo que salió de España en esa época”, reconoce Jota. “El Tote de los inicios, o SFDK mismamente. Tampoco necesito que el rap me diga cosas serias continuamente. Hay veces en las que me basta con que suene bien, con que logre animarme”, admite. “Y ese es uno de los objetivos a alcanzar con este trabajo: que suene bien, que anime a la peña“.

Es una declaración que respeto: a día de hoy, hay raperos a los que les da vergüenza reconocer que consumen música española. Artistas de rap que rajan de otros por no ofrecer un listado alfabetizado de influencias norteamericanas por sonido, ciudad, distrito y banda. “Coño, el americano siempre está ahí. Si te gusta el rap, te tiene que gustar el rap americano por norma general”, ríe.

“Pero mira: a día de hoy, flipo con lo que sale en América Latina. Y tampoco voy a decirte que las influencias del disco sean 100% españolas, ni americanas ni latinas. Pero claro que tiene un rollo a lo que más he oído; al igual que trata de estar balanceado en temática“.

One Love aterriza en la habitación mientras Jota pronuncia estas palabras. El mismo artista serio que golpeaba con fiereza su primer tema dedica el segundo a amar; que no al amor. A amar lo que hacemos. Amor para el que ama: aquel que asume el reto de la vida contra el drama, reza. “Tampoco puedo ir del mismo palo todo el rato; ni me gusta, para ser sinceros”, reflexiona. “Claro, puedo ir de duro, puedo ir un poco más hippie o un poco más realista. Pero no me gusta estancarme en el mismo patrón, ni tampoco que los músicos lo hagan“.

“Aunque”, admite Jota, “hay gente especializada en un área: bien sean ritmos concretos, temáticas específicas o métricas del tipo que sean.  Si haces eso porque estás cómodo ahí, por mi perfecto. Tal vez yo toco más palos, pero no destaco tanto en ellos porque no estoy tan especializado. Sólo digo que es difícil escuchar música si ritmo, temática y métrica son siempre iguales. Termina saturando, como es normal”, concluye.

La atmósfera de la habitación adquiere un cariz más íntimo con Aire, un dobletempo con pinceles de jazz para crooners. Hay un par de mundos de distancia al groove ganster de Materia Prima, pero Jota hace que suene compacto. “Hay que escuchar de todo, tío”, sugiere Jota. “Me encanta lo que está haciendo Lil Supa por Latinoamérica, al igual que Akapellah. En UK tienes a Ocean Wisdom. Y a nivel nacional… N-Wise, joder. Tirándolo para Albacete, Tyxano y DosPuntoCero se salen”, dice Jota de sus allegados.

“Eso sí, he dejado que las instrumentales que conduzcan. La música que escucho me sugiere emociones, recuerdos o momentos. Trabajo a partir de ahí”, enfatiza. “Y me he vuelto mucho más paciente. Antes podía escribir un tema al día. Ahora, tengo suerte si estoy satisfecho con terminar uno cada tres semanas. La norma es que todo lo que digo tiene que tener un sentido: ya no puedo rellenar por rellenar”.

Hacemos una pequeña pausa para que Jota grabe el inédito que perseguía. “Dentro de poco lo tenemos fuera, al igual que el videoclip de My Ability”, dice poniendo la pelota en nuestro tejado. Feeling the music like a Rolling, the rap is coming, homie: love it. Ella es la mano que mece este boli. Las palabras atraviesan la cabina de grabación, limpias incluso antes de su mezcla. Tras la pared, Jota Escobar sigue buscando las raíces de su propia música. De una música a la que ha perseguido toda su vida, que cambia de forma sin tocar su esencia, como el mercurio. A veces, las florituras de vanguardia no son necesarias. En ocasiones, solo necesitamos volver a lo más básico para estar satisfechos con quiénes somos. Con lo que hacemos.

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