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Lebowsky: una tormenta de verano de sintetizadores y psicodelia

El pasado viernes, la formación sureña Lebowsky alzó un puente de electrónica entre Murcia y Albacete en su concierto en La Cachorra Yeyé

ASÍ PASÓEn portada

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Paula Tárraga Sánchez


El pasado viernes, la formación murciana Lebowsky trajo consigo una auténtica tormenta electrónica a La Cachorra Yeyé. Gracias a El Hombre Music, los cinco relámpagos de Lebowsky aterrizaron en La Cachorra cerca de las 22:00. Trajeron consigo melodías y vientos arrastrados de otros lugares: indie, psicodelia, pop alternativo… Y nosotros estuvimos allí, dispuestos a bucear en su temporal de instrumentalización y sintes.

SONIDOS PARA MATAR

La primera impresión que Lebowsky concede en directo es la de una banda a caballo (psicodélico) entre el pop alternativo y la electrónica como lienzo a pintar. Ante todo, Lebowsky concede una tremenda importancia a la melodía, otorgándole en  ocasiones mucho más espacio que a las propias letras.

Hasta el momento, la formación cuenta con dos lanzamientos discográficos. Turntable, del año 2015, un disco de doce cortes que supone el primer disco de la banda. Y, por otra parte, Dressed to Kill, un EP de un solo y homónimo corte de este mismo año.

También hay viejos conocidos de El Gambitero en Lebowsky. Rafael Picó, autor de ‘Linealmente’, resulta ser no solamente el batería del grupo. También es el principal encargado de los artworks y videoclips de la formación.

Los temas de la formación, escritos y cantados en inglés por el vocal Manuel Giribet, poseen un aura de misterio. Un espíritu de extrañeza que cobra presencia entre reverberaciones, ecos y diversos tipos de distorsión. Y que, lejos de alejar al oyente, lo atraen precisamente gracias a su singular mezcla.

Giribert se rodea de Oliver Ruiz, Antonio Domene y Juanma Martínez como creadores de melodías, además del ritmo de Picó. Guitarras eléctricas, coros, acústicas, guitarra barítono, teclados y sintes Moog. El escenario de La Cachorra estaba completamente lleno de instrumentos.

Sobresalen especialmente los sintetizadores Moog y teclados de Juanma Martínez, a los que la banda cede el espacio de siembra y recolección de su música. Tanto los pianos como los diversos modelos de electrónica ofrecen una divertida comparativa. A ratos, Lebowsky suena a David Bowie. A ratos, hace lo propio con Pixies.

Pero es en esa electrónica donde encontramos el espíritu de los murcianos. En las notas estiradas artificialmente, en los ritmos rápidos a los que se accede pisando una alfombra de efectos analógicos. En la combinación de su tormenta con las agudas y suaves guitarras del resto de miembros.

QUÉDATE TUS CONSEJOS

Ahora trato de tomar el control/ Otra vez/ Estoy aprendiendo reglas nuevas, canta Gibiret en Keep Your Advice. Tal vez esta sea, precisamente, la definición de Lebowsky como formación: las viejas formas de la música aplicadas con nuevas reglas. El espíritu del pop alternativo de los años 80 y 90, exportado en un formato actual.

El concierto, de cerca de una hora y cuarto de duración, supuso un repaso a la breve, pero temáticamente extensa discografía de la banda. Pocos temas de Lebowsky no cruzan la barrera del minuto tres con treinta segundos. En conjunto a la enorme presencia instrumental del grupo, Lebowsky ofreció un concierto intenso y entretenido.

Lebowsky concluyó su exhibición de tormentas cerca de las 23:30. Y en el caso de que alguien que viva fuera de Albacete sienta curiosidad, podrá verles en su U.F.O Tour. Entre junio y noviembre, estos electrónicos murcianos oscilarán en las frecuencias de Yecla, Aranda del Duero, Alicante y Madrid. Si estas buscando sintonizar con melodías de otros planetas que traigan reverb, ecos distorsionados y un pop singular, la nave de Lebowsky es tu sitio.

 

 

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