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Martes en el Museo: la cultura es un prisma de rostros infinitos

La Asociación de Amigos del Museo de Albacete organiza los “Martes en el Museo”, unas charlas semanales gratuitas en el Museo de Albacete

ASÍ PASÓEn portada

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Elena Martínez Velasco


Dicen que el saber no ocupa lugar, pero muchas veces consume energía, gastos y tiempo a largo plazo. Afortunadamente, hay quiénes entienden que la curiosidad y el conocimiento se pueden regalar en fracciones; en pequeñas dosis de sabiduría. Este parece ser el caso de la Asociación de Amigos del Museo de Albacete, una organización afín a nuestro Museo. Cada martes, la Asociación organiza un simposio semanal llamado “Martes en el Museo“. Charlas temáticas dirigidas por profesionales, profesores e investigadores, que varían durante todo el año, desde octubre hasta junio. Y nosotros asistimos a una de ellas.

NO ES UN JARDÍN, ES MUCHO MÁS

De primeras, sorprende el lleno absoluto de la sala de conferencias del Museo de Albacete. La presentadora introduce con puntualidad al José Tito Rojo, Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Y, por extraño que parezca, Tito Rojo ha venido a hablar de…jardines.

Porque ‘El Jardín’ no es sino el ciclo temático que corresponde en esta ocasión. Los ‘Martes en el Museo’ se dividen por ciclos de temas con un nexo en común. En este caso, ‘El Jardín’ ocupará todos los martes comprendidos entre el 12 de febrero y el 9 de abril de 2019

“Para nosotros”, comienza con voz calmada el doctor Rojo, “un jardín podría ser tan simple como controlar la naturaleza”. “Pero”, enfatiza tras “es más cosas. Un regalo, algo insólito, o un testimonio de nuestro pasado”, explica mientras exhibe un rostro tallado en piedra.

Rojo aprovecha su especialidad para difundir el legado cultural de nuestro país. La arquitectura mozárabe, el transcurso del tiempo sobre nuestra flora, la interrelación de culturas. “Los jardines históricos son escasos”, explica el doctor con la voz regada de experiencia. “La arquitectura se ha conservado muchísimo mejor que los jardines, posiblemente por la categorización de ‘adornos’ de los primeros”.

El doctor recorre la Europa de la Edad Media, el Renacimiento y los imperios enraizado al público. Su discurso y exposición están plagados de anécdotas. “Luis XIV, por ejemplo, tenía un ejército de jardineros que se encargaban de mantener Versalles impoluto”, explica. “A día de hoy, el Estado francés no podría permitirse cuidar de los jardines del Versalles de Luis XIV“.

Desde Francia a Italia, pasando de nuevo por España. El doctor Rojo ha trabajado intensamente en la zona sur de España, y la conoce a la perfección. Incluso utiliza los antiguos jardines de Granada como forma de explicar el hacinamiento de los moriscos granadinos. “Los planos de los jardines antiguos nos cuentan una historia relacionada con el poder, con el gusto, con lo estético”, narra.

“Y además, los jardines son contradictorios”, afirma atrayendo la atención de la sala. “En mis tiempos, nos explicaban que solo había dos tipos de objetos: naturales y artificiales. Pero el jardín”, pausa, “es de naturaleza artificial, o artificialmente natural”.

SABIDURÍA SEMANAL

Mientras el doctor prosigue con su intervención, pienso en las palabras que he cruzado con Llanos Jiménez. Presidenta de la Asociación de Amigos del Museo, Llanos explica el proyecto con la voz ilusionada. “Empezamos cerca de 2001. Llevamos 18 años utilizando este formato para difundir cultura de forma gratuita en Albacete“, detalla.

“Que nadie piense que las ponencias son mensuales: tenemos conferencias todas las semana. Aunque a veces nos da dolores de cabeza encontrar a un ponente“, ríe la presidenta.

“Hay dos tipos de formato. O bien el año entero se centra en un mismo tema, lo dividimos en ciclos temáticos”, organiza Llanos. “Sobre todo, perseguimos que los ciclos se ajusten a la duración de los trimestres anuales”.

“Pero más que eso”, golpea la presidenta con súbita seriedad, “perseguimos una difusión de la cultura de calidad“. “Y eso difícil”, detalla Jiménez, “porque implica coordinar viajes, horarios y personas interesadas en cuestión de semanas. Pero eso se paga con el lleno que tenemos en muchas ocasiones”, ríe de nuevo. 

Mientras el doctor Rojo finaliza su exposición, de apenas una hora, pienso en la última pregunta que le hice a Llanos. En cómo trataría de convencer a cualquier persona de darle una oportunidad a las charlas. “Le animaría a saber que va a salir del aula con una riqueza cultural aumentada, la única riqueza que nadie puede quitarte: el conocimiento“.

 

 

 

 

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