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‘Mujerario’: Un libro de Pallasos En Rebeldía para convertir la metralla en esperanza

Vamos a la Librería Nemo a conocer la historia de ‘Mujerario’, de Iván Prado e Iris Serrano (Pallasos en Rebeldía). Caminos cruzados en pos de una sonrisa en los lugares de mayor oscuridad e injusticia.

ASÍ PASÓEn portada

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Fuente de la portada: @Iris_Serrano_Ilustración

"Mujeres de pan, mujeres de paso, mujeres de amar y de desamar. Mujeres sin paz y sin tormenta, mujeres volcán y mujeres rayo. Mujeres laguna, cueva y vela. Mujeres que tejen sombras y deseos, duelos y partos. Somos las mujeres que nos habitan".

'Mujerario', de Iván Prado e Iris Serrano

Es difícil conservar la esperanza cuando el mundo alrededor se derrumba. Cuando se palpa lo injusto, cuando se construyen muros que separan. Cuando te das cuenta de que, paradójicamente, en un planeta tan lleno de personas la humanidad sigue siendo un bien preciado precisamente por su escasez. Y cuando se conocen historias marcadas por el fuego, las bombas o la metralla.

Pero, incluso entre toda la desesperanza y la falta de humanidad, hay un arma capaz de desarticularlo todo y brindar una chispa de luz: la sonrisa. La sonrisa es barata, accesible, pero también valiosa. Tanto que puede convertir la injusticia en esperanza, en ganas de seguir. Una herramienta que permite soñar con que es posible “construir un mundo en el que tengan cabida todos los mundos”.

Y esa es precisamente la visión de Iván Prado, de Pallasos en Rebeldía, Asociación Cultural y de Cooperación Internacional que, mediante las artes circenses y el clown, pretende globalizar la esperanza. Este viernes 26 en la Librería Nemo de Albacete, Prado presentaba en primicia Mujerario, el primer libro de Pallasos en Rebeldía, con textos propios e ilustraciones de Iris Serrano, y cuyos beneficios irán íntegramente destinados a la asociación.

“Pallasos en rebeldía es un sueño, es una especie de barco pirata. Es un cohete espacial que salió de Pontevedra hace ya quince años más o menos y que intentó llevar las risas, la alegría y la esperanza que se generaba en el festival local llamado Festiclown a aquellos lugares donde la humanidad se juega su futuro”, explica Prado.

EL PAYASO, UN “CASCO AZUL” DE LA HUMANIDAD

Desde que Pallasos en Rebeldía naciera hace cerca de 15 años, sus risas, golpes e imperfecciones les han acompañado por diferentes puntos de conflicto de la geografía mundial. “El primer viaje que hicimos fue a Palestina en el 2003 durante la Segunda Intifada, y nos tocó actuar incluso bajo las bombas. Lo que hicimos fue mandar a los payasos que hacían reír en Galicia. Queríamos, como si fuera un pequeño arcoíris, servir de puente de ese festival, con su risa y su alegría, con una población que en aquel momento estaba en una guerra de ocupación sionista terrible“.

Allí, cuenta Iván, pudieron ser realmente conscientes de la potencia de la risa. “Es como si el payaso fuera una especie de Casco Azul de la humanidad, esa figura ancenstral y catártica que viene a coser las heridas del ser humano“. Y viene a hacerlo por muchos medios: la risa, la estupidez, la caída, el fracaso, de la derrota… “Como si pudiésemos hacer del fracaso un derecho más, solo con la intención de recordar que estamos aquí para ser felices incluso bajo las bombas“.

La asociación, explica Iván a los asistentes, está inspirada por el movimiento zapatista de México. “Chiapas, indígenas guerrilleros y guerrilleras: el movimiento que cambio la izquierda mundial con un discurso antisistémico de la palabra, el corazón y de la verdad”. Ese fue el motivo que, tras Palestina, les hizo visitar Chiapas. Allí, tras sus actuaciones, “nos daban caldo de pollo y palabras”. Y entre esas palabras, unas terminaron de darle el sentido a la iniciativa, cerrando el círculo: “Vosotros lo que pasa es que estáis en rebeldía”.

Desde entonces, no han cesado de llevar docenas de caravanas a lugares como Idomeni, “aquella zona cero de la humanidad, aquel campo de refugiados que demostró que la Unión Europea no existe”. Pero también a campos de refugiados en Líbano, a Gaza, a Chile, a Costa Rica, a Brasil. Han organizado Festiclowns con 40 artistas procedentes de ocho países, organizando 100 actuaciones para 100.000 personas.”Vamos también a los campamentos Saharauis y hemos colaborado con el festival de cine Cisahara, hemos organizado el primer festival de teatro…”, enumera Iván.

LIBROS INESPERADOS QUE NACEN DE CAMINOS COMUNES CON LA FAMILIA QUE “SURGE POR EL CAMINO”

Con el paso de los años, son muchas las personas -anónimas o incluso reconocidas- que han querido colaborar con Pallasos en Rebeldía. “Por el camino nos van surgiendo muchos amigos, muchas hermanas, mucha gente que nos quiere, desde Pepe Viyuela a Patch Adams u Oona Chaplin“.

Festiclown Palestina 2014. Risa, circo y utopía from Pallasos en Rebeldía on Vimeo.

Así, cuenta Iván, nace fruto de la casualidad la relación con Iris Serrano, que acabaría siendo la artista ilustradora de Mujerario. “Dando una charla en el festival Rototom, una de las chicas que trabajaban en el festival se nos acercó y nos dijo que quería colaborar con nosotros. Nos dijo que ella pintaba, y empezó a pintar nuestros carteles. Se llama Iris Serrano y es una tía extraordinaria”.

Un fin de semana de fin de año en Chiapas, explica Iván, él encontró unos dibujos de ella en el suelo de su gabinete recortados y le pidió permiso para ponerlos sobre una pared. “Agarré esos recortables y los puse en una pared y, cuando volvió, le pregunté si le parecía que había una historia tras los dibujos. Ella me dijo que sí, así que dije: pues la voy a escribir“.

En tres días Iván escribiría un libro llamado La Bestia Y Yo, y aún están buscando que alguna editorial se anime a sacarlo adelante. Ese sería el pistoletazo de salida que desencadenaría el nacimiento de tres libros. Mujerario es el último de ellos, pero el primero en ser publicado. “Con esto quiero decir que de la locura, de ese amor por la libertad de los Pallasos, encontramos a una hermana de camino que pinta, que ilustra, que pone su alma en color. Y de ahí surgió un camino en común, de acompañamiento, y de él empezaron a surgir libros”.

MUJERARIO: UN “BESTIARIO” DE MUJERES EN SU DIVERSIDAD

Pero, ¿cómo nace exactamente Mujerario? En su charla, Prado explica que Iris Serrano solo suele pintar mujeres. “Creo que los únicos hombres que ha pintado son payasos cuando le hemos pedido un cartel para Serbia o para Idomeni. Siempre pinta mujeres, mujeres que superan todas las lógicas“, expresa. Y así fue como Iván decidió que todas esas mujeres deberían tener su propio lugar, su espacio.

“Quería hacerles una especie de bestiario, reconocer todas las posibilidades de mujeres, toda la diversidad. Y una chica de Mallorca, por Mujerario entendió ‘el diario de las mujeres’, como la mujer que puedes ser cada día”. En todo caso, explica, “este libro es simplemente un intento de juntar esa poesía rebelde que nace cuando estamos actuando en un campo de refugiados con el universo artístico de Iris Serrano“. La autora de las ilustraciones, evidencia Prado, no pudo estar en la presentación porque actualmente se encuentra en México.

Un libro de mujeres, de personas, de todo lo que podemos ser. Y una causa inmejorable: la esperanza. “El payaso es el ser más libre de la escena. El que rompe las estructuras y las fronteras, el que el pueblo ha creado para enfrentarse a la autoridad. El payaso es aquel chamán de la risa que se enfrenta a lo serio y lo dictatorial que está en nuestra cabeza, lo que y nos dice lo que es correcto y perfecto, lo que crea la dictadura la perfección. No hacemos otra cosa que abrazar la humanidad”.

Y, por eso, sabiendo todo lo que brota del alma de constructores de Iván Prado y de tantas otras personas del mundo, podemos recuperar un poco la fe. Porque estos constructores de sonrisas no entienden de límites ni de miedos, solo de amor al ser humano libre y unido. E incluso entre morteros, gritos o disparos, siempre hay espacio para una canción. Para una caída. Para un gag. Para romper esos muros, que no son solo de hormigón, sino que “se instalan en también en nuestras mentes”. Y, en definitiva, para acabar con esa dictadura de la perfección en pos de demostrar que nada une más al ser humano que la risa. En la luz, pero sobre todo en la oscuridad y la injusticia.

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