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Pedro González: el graffiti es un arte plástico polivalente

Nos acercamos a Buena Pinta para ver la exposición multiplástica de Pedro Gónzalez, responsable de la empresa Graffiti Albacete

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Escrito por:

Del 11 de abril de 2019 al 29 de abril de 2019

Calle Jesús Nazareno, 1, 02002 Albacete

Abierta de 18:30 a 00:00. Lunes: cerrada.

https://www.facebook.com/Buenapintalbacete/

http://www.graffitialbacete.com/

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Elena Martínez Velasco


Hemos escuchado y visto muchas cosas respecto al graffiti en los últimos años. Tal vez, la mejor de ella sea el hecho de que por fin se ha normalizado como arte. De que ahora, comercios privados y entidades públicas cuentan con escritores de graffiti para trabajos, certámenes y exhibiciones.Pero más allá de eso, el graffiti también sabe recuperar la adaptabilidad de su trazo para adaptarlo a nuevos formatos. Tal vez esa sea la intención que Pedro González, creador de Graffiti Albacete, exhibe en su exposición en Buena Pinta. Una muestra de doce piezas plásticas polivalentes: desde la ilustración al mural… pasando por la escultura.

NUNCA SE LIMITÓ A SER UN SPRAY

La exposición de González comienza con una pieza clásica, que oscila a medio camino entre un plata personalizado. Para quiénes no lo conozcan, un plata es una pieza de graffiti hecha de forma rápida donde predomina el color plateado. Líneas sencillas y tamaño medio; una suerte de ‘bombardeo’ rápido del escritor.

Sin embargo, González no solo coloca esta misma en un mural. También rellena su interior con motivos geométricos, lo que le concede a la pieza una seriedad genial. Como resultado, se produce un contraste entre la rapidez y diversión del trazo externo, y el cuidado y detalle del interior de la pieza.

Al mismo tiempo, la pequeña ilustración también tiene un hueco dentro de la exposición. Encontramos motivos de cultura pop: desde Darth Vader hasta Michael Jackson , pasando por Mia Wallace de Pulp Fiction. Margen aparte de las inquietudes propias de González, el graffiti siempre se ha criado por las propias influencias de la cultura popular.

Y esta parece ser una buena forma de reflejarlo. Hablamos de una corriente artística que nació en barrios pobres. Cuyos creadores siempre se han influenciado por el entorno… y siempre lo han cambiado, a su vez.

González asemeja aglomerar una enorme cantidad de estilos a su espalda. Sus ilustraciones parecen hechas con distintas técnicas a la vez; incluso combinadas al mismo tiempo. Ahora encontramos la nitidez en el contorno, en las líneas que certifican el objeto. Y su interior oscila a medio camino entre la acuarela, el rotulador y la pintura tradicional.

UN HOMENAJE A UN ESTILO ARTÍSTICO

Pero también hay espacio para el formato tradicional en la exposición de González. Un mural hiperrealista corona la parte derecha de la exposición. Sorprende analizar la cantidad de matices que posee el rostro, tanto que cuesta pensar que se ha hecho con spray. Y al mismo tiempo las sombras del contrabajo y el trompeta son de una nitidez y detalle exquisito.

A su izquierda, un pequeño mural bañado en pintura dorada alberga un marco con relieve… que carece de pintura. En su lugar, la palabra ‘graffiti’ corona su inerior, rodeada de una guardia de manchas multicolor. Tal vez esa esa la intención de González: afirmar que no importa el marco en el que se coloque; el graffiti es graffiti al final.

Oro, marcos y exposiciones: el graffiti siempre es probar cosas nuevas, mezclar, dibujar imposibles y llevarlos a la práctica. El envoltorio es solo eso, un continente. Pero más que adaptarse al formato, el graffiti siempre evoluciona de cara a sí mismo.

También encontramos piezas dedicadas al graffiti en sí mismo, sin rodeos ni vueltas. Dedicadas a las propias boquillas, fieles compañeras de cualquier escritor, estas muestran van algo más allá de lo que hemos visto. Encontramos una genial ilustración alada, y un contenedor con un montón de las mismas en su interior.

 

También hay pinceles coloreados hasta el extremo. Podría apostarse que González no solo quiere reflejar la importancia de la obra en sí, sino conceder protagonismo a las propias herramientas. Los colores están bien medidos, y las manchas se asignan de una manera ordenadamente caótica.

Y por último, como joya de la corona, encontramos una escultura bañada en trazos de spray. ¿Por qué? Porque, de nuevo, el graffiti parece ser capaz de tocarlo todo. Porque puede convertirse en un arte adaptada a cualquier formato, y el resultado puede ser genial… enfocado de la forma adecuada.

La realidad es que el graffiti es un arte que siempre ha bebido de otras artes… y que, en muchas ocasiones, se ha proyectado en esas mismas artes. Y que ahora lo hace en Buena Pinta, de la mano de Pedro Gónzalez. Y se proyecta en la escultura, el mural, el cuadro y la ilustración. Porque, como su historia demuestra, siempre es moldeable a cambios. Solo necesita el enfoque correcto, la boquilla adecuada. El pulso perfecto.

 

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