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‘Platea’, una historia de historias contadas con luz

La exposición ‘Platea, los fotógrafos miran al cine’ está abierta al público en la calle Avenida de España hasta el 18 de noviembre

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Escrito por:

C/ Avenida de España, frente a IES Bachiller Sabuco

FECHAS. Del 18 de octubre al 18 de noviembre

HORARIO. A pie de calle, abierta 24 horas

La muestra está compuesta por 40 fotografías de diferentes autores:

Amparo Garrido (Valencia, 1962)

Antonio Tabernero (Madrid, 1952)

Carlos Pérez Siquier (Almería, 1930)

Ciuco Guitérrez (Torrelavega, Cantabria, 1956)

Eduardo Momeñe (Bilbao, 1952)

Gerardo Custance (Madrid, 1976)

Juan Manuel Díaz Burgos (Cartagena, 1951)

Manuel Esclusa (Vic, Barcelona, 1952)

Mikel Bastida (Bilbao, 1982)

Ricard Terré (Sant Boi de Llobregat, 1928 – Vigo, 2009)

Ana Muller (Madrid, 1948)

Beatriz Moreno (Toledo, 1971)

Castro Prieto (Madrid, 1958)

Colita (Barcelona, 1940)

Encara Marín (El Ronquillo, Sevilla, 1954)

Hélène Bergaz (Madrid, 1977)

Laura Torrado (Madrid, 1967)

Manuel Vilarino (A Coruña, 1952)

Nicolás Muller (Hungría, 1913 – Llanes, España, 2000)

Rosa Muñoz (Madrid, 1963)

Andreu Català Pedersen (Barcelona, 1963)

Beatriz Romero (Vitoria, Álava, 1969)

Chema Conesa (Murcia, 1952)

Cristina de Middel (Alicante, 1975)

Francesc Català-Roca (Valls, 1922 – Barcelona, 1998)

Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955)

Linarejos Moreno (Madrid, 1974)

Martí Llorens (Barcelona, 1962)

Ouka Leele (Madrid, 1957)

Rosell Meseguer (Orihuela, Cartagena, 1976)

Sergio Belinchón (Valencia, 1971)

Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931)

Miguel Ángel Mendo (Madrid, 1949)

Jordi Socías (Barcelona, 1945)

Gabriela Grech (Madrid, 1961)

Cristina García Rodero (1949, Puertollano, Ciudad Real)

Chema Madoz (Madrid, 1958)

Blanca Berlín (Madrid, 1957)

Antonio Lafuente (Madrid, 1948)

Ma Casanova (Madrid, 1955)

ORGANIZAN: Acción Cultural Española (AC/E) y ABYCINE.

COMISARIA: Blanca Berlín

La fotografía y el cine a menudo son concebidas como disciplinas antagónicas. La imagen fija contra la imagen en movimiento, la historia contada a 24 frames por segundo contra la magia del instante cargado de significado. Pero, en realidad, se trata de artes hermanos. ‘Platea, los fotógrafos miran al cine’ pretende evidenciar precisamente eso: la armonía entre dos artes que no son enemigas, sino potentes armas para contar historias, cada una a su propio modo pero usando para ello, una misma materia prima que es la luz

Si el cine nació en el momento histórico en que lo hizo, fue precisamente gracias a toda una serie de avances que desencadenarían previamente en el origen de la fotografía. Y es más, el cine, sus dinámicas, narrativas y maneras de hacer han influenciado posteriormente también al arte fotográfico.

Y así, los 40 fotógrafos participantes en esta muestran ponen su cámara y su capacidad de contar historias al servicio de la reflexión sobre el celuloide y todos los aspectos que rodean al consumo cinematográfico. “¿Qué fue el cine?”, pero también “¿qué es ahora?” y “qué será en un futuro?”.

MEMORIAS DEL PASADO

Nada como ver de dónde venimos para entender dónde estamos. Esa es la premisa base de algunas de las obras, que nos muestran el cine del pasado, todo un ‘cuento’ ficticio visto por ojos acostumbrados a la tecnología y al despliegue actuales. Pero no, no es ficción, es historia del cine, de lo que somos, de lo que fuimos. Desde la producción hasta el consumo y la proyección, nos muestran cómo todo ha cambiado a pasos agigantados.

Algunos, como Ma Casanova, nos traen fotografías del pasado, como su ‘Zahara de los limoneros’, que nos muestra un cine de verano de 1998. Otros, como Gerardo Custance en su ‘Cine Imperial‘, nos aproximan el pasado por medio de instantáneas tomadas en la actualidad, en su caso por medio de una imagen de un pequeño cine en ruinas tomada en 2007.

“La extraña presencia de este pequeño cinematógrafo en ruinas – que parece más un garaje que una sala de cine – nos permite, a pesar de la desolación en las calles que lo rodean, evocar un tiempo próspero en el que los adolescentes de Benavides de Órbigo, como aquellos héroes tejanos en The Last Picture Show, invitaban a la clica de la que estaban enamorados a la ‘última sesión'”, nos orienta Custance.

LUCES. CÁMARA. ¡ACCIÓN!

Uno de los momentos fundamentales sobre los que se sustenta la experiencia cinematográfica es, sin duda, el rodaje. Días de trabajo, tensión y esfuerzo, en los que hay que tenerlo todo controlado hasta el detalle. 

En imágenes como ‘Rodaje de El Gran Vázquez’‘ de Andreu Català vemos cómo es un rodaje actual, mientras otras como ‘Fotografiando Shangai’, de Martí Llorens, nos llevan a una producción del pasado. A fin de cuentas, puede haber cambiado la tecnología, pero el proceso de rodaje parece no haber modificado tanto su esencia. 

Otras instantáneas, al contrario, buscan llevarnos a esos momentos que no forman parte del rodaje entendido en sentido estricto pero que lo acompañan.  Un ejemplo sería la revisión escrupulosa de los planos grabados para ver que todo está correcto (‘Rodaje de El Embrujo de Shangai’, de Chema Conesa) o esas pausas más que necesarias para descansar brevemente. Este último sería el caso de la secuencia de fotografías ‘El baño de Charles Heston’, de Ramón Masats, que muestra cómo el actor, durante el rodaje de ‘El Cid’, decidió hacer un descanso y pegarse un chapuzón en el mar.

FOTOGRAFÍA ARTÍSTICA PARA (RE)PENSAR EL CINE

Pero la fotografía puede también ser, abierta y declaradamente, un arma de reflexión de tintes poéticos. La metáfora visual y la fotografía artística que invitan a pensar y, además, a repensar el cine como arte son recursos utilizados por algunos artistas en Platea. Era un escalón esencial e inevitable, que no podía faltar en el viaje que la muestra realiza por todos los ámbitos de la experiencia cinematográfica. 

Por ejemplo, Chema Madoz, respecto a su obra expuesta (sin título), explica: “Debía tener unos dieciséis años cuando mi profsor de Historia del Arte sustituyó una de las clases por la proyección semanal de una pelíucla. Depués, entre todos los alumnos, debíamos hacer un analisis de lo que habíamos visto en la pantalla. A partir de ahí empecé a contemplar el cine con otros ojos”. Su imagen muestra una sala de cine en la que la pantalla del cine es un sobre. El texto audiovisual, un mensaje o carta dirigido a tu persona, que se lee, se interpreta y se entiende, una carta en imágenes.

‘Belle de Jour Trouvée’ de Hélène Bergaz, por su lado, pone el punto de mira en la obsolescencia del soporte y en la mente como un almacén imperecedero de recuerdos. “Los soportes esaparecen, las historias permanecen. El tiempo lo destruye todo -las páginas de un libro, el celuloide de las películas, la carcasa que todo lo envuelve-. Pulveriza lo físico. Sin embargo, el recuerdo del relato -deformado, engrandecido, desvirtuado- se queda con nosotros. Y a veces una imagen (…) encapsula ambas cosas y ocupa ese territorio difuso entre la belleza perdida y la memoria encontrada”, explica. 

Platea

Todos estos son solo algunos de los 40 pasos en forma de imágenes de la aventura que supone ‘Platea, los fotógrafos miran al cine’. Un viaje por la historia de la cinematografía que invita a conocer su pasado, pero también a reflexionar sobre su presente, utilizando para ello a su herramienta hermana: la fotografía. Un recorrido en clave de luces para contar la historia del maravilloso mecanismo para contar historias que es el cine.

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