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Rap ‘underground’ con ‘slam poetry’

Crónica del concierto de rap del 13 de octubre en Who’s Tommy, con Hijos del 27, Bitácora, JotaEscobar y varios artistas invitados.

ASÍ PASÓ

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma | Fotografía y vídeo: Elena Martínez 


Son las seis de la tarde y conduzco por la Circunvalación en dirección a Who’s Tommy mientras escucho un remix de Mama Said Knock You Out, de LL Cool J. ¿El motivo? Presenciar y escribir una crónica sobre un concierto de rap algo diferente, que empezará en apenas un par de horas.

“Pocos artistas le echarían narices suficientes como para juntar rap de los 90 y poesía recitada en un mismo bolo”, reflexiono aparcando mientras el Sol se esconde. Es un sábado 13 de octubre en Albacete, y el día hace honores a su mes: ni cálido, ni frío, ni lluvioso o seco. El verano toca a su fin, pero aún da coletazos en forma de ocio.

 

“LO DE HOY VA A SER LO MEJOR QUE HEMOS HECHO”

Cuando llego a la puerta del Tommy’s, como se le conoce por aquí, un caos sonoro y bastante familiar me coge del brazo y me encierra dentro del local sin mi permiso. El técnico de sonido carga altavoces, se comprueba el juego de luces. La microfonía pita tan aleatoriamente que Iker Jiménez podría dedicar una temporada entera a este fenómeno.

Antes de que mi cerveza empiece a enfriarse, una sigilosa mano me golpea el hombro. Me giro para encontrarme con JotaEscobar, uno de los artistas invitados. “¿Has visto lo que hemos montado para hoy? Hemos quemado la sala anteriormente, pero lo de hoy va a ser de lo mejor que hemos hecho”, me explica excitado y con una sonrisa. Y la verdad es que no se equivoca. El Tommy’s se ha hecho un lifting y luce mejor que nunca. Tomen nota, cirujanos plásticos: el secreto son diez subwoofers.

“NO DJ, NO SHOW”

Salimos a la puerta para que los artistas consuman de todo menos cosas penadas por vía administrativa. Más caras conocidas se nos unen: 2PuntoCero, MC y corista de JotaEscobar, y DJ Fillout, que pinchará para ambos, cargan con pesados maletines para la mesa del disc-jockey. No DJ, no show“, dice Fillout al aire mientras introduce sus herramientas de trabajo en la sala. Jota y yo nos quedamos en el exterior, saboreando la espuma templada y un anochecer ligeramente frío.

Antes de que la botella se vacíe, el garito da la bienvenida a dos invitados más: GeniusLuis y Save, más conocidos como Hijos del 27. Se trata de una formación de rap que honra a los literatos españoles del siglo XX. “Vais a flipar con lo de esta noche, chavales”, aseguran entre prisas.

EL ENCANTO DEL “ANTES”

Me gusta el “antes” de un concierto. No mucha gente lo ve, pero hay encanto en la naturalidad y el nerviosismo de los artistas. En apenas unas horas, estos grupos tratarán de dar lo mejor de sí frente a un mar de desconocidos. Repetirán un lenguaje corporal mil veces entrenado e improvisarán sobre la marcha. Pero aquí, ahora, sólo veo a un grupo de artistas que se molestan continuamente los unos a los otros. También presumen sobre lograr ser los MVP’s de esta noche. Bitácora y RICID, del colectivo Vertedero Estudios, llegan justo a tiempo para su prueba de sonido junto con DJ AV. Y entre risas, cigarrillos y rapeos murmullados para asegurar que recordarán las letras, llegan las diez y media…

 

…Y LAS CORTINAS SE ABREN

HIJOS DEL 27

Hijos del 27

Hijos del 27 tiene el honor y la responsabilidad de abrir el concierto ante unas cincuenta personas. Las producciones que utilizan son equilibradas y tradicionales. Pianos y violines clásicos con una percusión potente, del carácter de la escuela de Nueva York en los early-2000, mezcladas con ritmos extraídos del soul. Sus letras entrelazan su visión del mundo con reflexiones de cara a ellos mismos. Save posee un estilo potente y cuadriculado, mientras que GeniusLuis es más pausado y suave. No sólo se complementan en lo musical, sino que se acompañan en el escenario con la seguridad de tener al lado a un compañero. En el clímax de su actuación, GeniusLuis recita un poema sobre las Trece Rosas. Como consecuencia, la tarima cobra un silencio extraño que no durará mucho.

Me sorprende la sencillez con la que los artistas descienden de la palestra y se vuelven personas. Es la magia de los conciertos pequeños. El backstage es un objeto de bromas, no una zona de confort real. Los pies del músico descienden quince centímetros y se paran frente a los mismos zapatos del oyente, preguntando por su opinión con una sonrisa nerviosa, comentando los fallos del directo y disfrutando del primer trago de una copa merecida. Pero apenas hay tiempo para hablar. Bitácora sube al escenario acompañado de DJ AV y la frontera entre músico y público vuelve a echar el cerrojo. Aunque este, realmente, se ha quedado ligeramente abierto.

BITÁCORA Y AV, RICID Y JOTAEME

Bitácora y Ricid

Pedro, o Bitácora, es un “músico” extraño. Apenas media hora después, bromeará conmigo sobre sí es o no es un músico. Su música oscila entre ritmos de neo-soul y producciones hardcore clásicas, pero son sus letras las que realzan su rareza.

Lanza rimas y las recoge a su propio ritmo, más enfocado en construir poesía en cada línea que en hacer que cada línea encuentre una mano a la que agarrarse. DJ AV, en cambio, lanza scratches precisos. Bitácora renueva la atención que le presto en un interludio a capella que entra con una frase dolorosamente real. “Todos somos el plan B del plan A de alguien”, comienza recitando. Cuando termina el interludio termina y los últimos temas de su concierto calientan la garganta, la sala queda en completo silencio. No un silencio indiferente o cómodo, sino la clase de silencio que tienen los depredadores.  Están expectantes por un alimento cuya existencia desconocían hasta ahora.

Bitácora y AV cierran su bolo tras las colaboraciones de RICID y JotaEme, miembros de su colectivo. La barrera entre artista y oyente vuelve a desaparecer, aunque esta vez en el exterior. El humo inunda los focos exteriores del Tommy’s y la cerveza corre como un torrente en otoño. Aprovecho el momento para hablar con Z13, un MC de 19 años que ha venido desde Cuenca para tocar. “También está RashMa, de Murcia, que cierra esta noche con reggae”, me explica entre calada y calada. “Pero esto es brutal, me encanta este sitio y quiero petarlo todo lo que pueda”. Su cigarrillo termina al tiempo que la actuación de JotaEscobar empieza.

JOTAESCOBAR, DJ FILLOUT Y 2PUNTOCERO

2PUNTOCERO y JOTAESCOBAR

Si había visto rap equilibrado y poesía esta noche, Jota sorprende por la solidez de su directo y su versatilidad. El soul se transforma en boombap, el boombap se viste de dubstep y el dubstep en apenas un piano íntimo y solitario. DJ Fillout muestra la experiencia de más de una década pinchando con un dominio soberbio de la mesa.  2PuntoCero aporta aún más heterogeneidad al directo, bebiendo y personalizando los ritmos, actitudes y temáticas del Nueva York más 90 que haya oído a nivel underground en mucho tiempo. Mientras, corea a Jota con precisión.

Los tres fluyen sobre el escenario como un pez en el agua, e interactúan con el público a gusto tras ver la buena recepción que ha tenido su concierto. De nuevo, el cierre de su concierto deja un silencio con ganas de más. Los artistas bajan a los brazos del público, hacia una realidad que abandonaron durante media hora. Quince centímetros de altura: esa es la única diferencia entre músico y persona hoy.

Z13 Y RASHMA STYLE

Diez minutos después, Z13 cumple con un estilo lento y pausado que se centra mucho más en las líricas que en la música. Lo hace sin DJ, algo que demuestra las ganas y la valentía del músico, pero que también podría contemplarse como una carencia. Rashma Style, artista reagge murciano, cierra esta noche con una música absolutamente centrada en la positividad y la felicidad. Tatúa su voz potente y trabajada en la mente del público.

Sin más barreras entre público y músico, me despido de Who’s Tommy’s. Son las dos y media de la mañana y me marcho escuchando las voces mezcladas de su puerta, oliendo su humo y pensando sobre el evento. “Tal vez, lo único que se necesita para juntar música tan distinta es demostrar al público que los artistas no son tan distintos entre sí… ni entre el público”, concluyo. Solo el tiempo lo dirá. Aquí, de momento, el tiempo habla de un día ni frío ni cálido, ni seco ni lluvioso. Con un otoño que empieza mezclando hojas… de música

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