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Restaurante-escuela El Sembrador: enseña a un hombre a pescar… y multiplicará los panes

Nos acercamos a El Sembrador, un bellísimo restaurante-escuela que forma y emplea en hostelería a personas en riesgo de exclusión social

En portadaLOCALES Y ESTABLECIMIENTOS

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Elena Martínez Velasco


En la Calle Sancho Panza número 10, hay un lugar que planta semillas de futuro. Desde fuera, da la impresión de que las cosechas de los últimos años han dado sus frutos. Pero una vez dentro, tras hablar con sus jornaleros, se descubre que nunca cesan en su empeño de seguir creciendo. Hablamos de El Sembrador Restaurante Escuela, uno de los múltiples tallos de la Fundación El Sembrador. Auspiciado por Cáritas, este proyecto lucha por la inserción sociolaboral de personas en riesgo de exclusión social. Aquí, los protagonistas son estudiantes y trabajadores a la vez: flores de doble filo.

TALLOS A LA SOMBRA

El Sembrador Restaurante Escuela recoge su luz a la sombra de los edificios circundantes. Agazapado entre ellos, su fachada puede resultar muy discreta. Sin embargo, toda su apariencia cambia al cruzar la puerta.

El diseño de interiores es, sencillamente, precioso. Predominan los colores crema y la iluminación cálida, que regalan una sensación de bienestar y familiaridad inmediata. El diseño del espacio, el uso de distintas formas geométricas en la decoración, el color de los murales. Todo diseñado para sentir el mismo calor que en un atardecer en Junio, al pasar la mano sobre tallos de trigo.

Nos recibe Ana Torres, encargada de Comunicación y Coordinación en Romero Comercio Justo, otra iniciativa de la Fundación. Ana nos introduce brevemente al personal y le pregunta al chef si sería posible que hablase con nosotros. Tras cinco minutos de espera, el cocinero consigue encontrar un hueco. Pero como no queremos molestarle, le entrevistamos mientras trabaja.

CHEF Y PROFESOR

Me llamo Martín Monredal Molina, y soy el jefe de cocina de este lugar“, dice el chef, completamente concentrado. Martín habla de su historia sin despegar la vista de su tarea. “La oportunidad me surgió en Noviembre. Soy de aquí, pero estudié en Barcelona, y trabajé allí durante siete años. También en Valencia, Italia… “, relata el trabajador.

“Aquí el reto es doble, porque eres jefe y profesor al mismo tiempo”, explica divertido, pero centrado. “Trabajamos con gente que no tiene experiencia previa en cocina, pero están entregados, y aprenden como cualquier cocinero“, especifica.

“Comienzan con tareas de organización, limpieza, uso de herramientas y tratado de producto… “, enumera Martín. “Yo diría que al alumno promedio le toma entre dos y tres meses estar listo para trabajar“, finaliza el chef.

LAS SEMILLAS DE LA JORNADA

Le preguntamos a Ana si sería posible conocer a alguno de los alumnos/trabajadores del local. Dos minutos después, conocemos a Mónica Expósito, una de las alumnas de los cursos de formación que ofrece El Sembrador.

“Hoy me toca la plounge, que es donde lavamos los cubiertos y platos que se usan durante el servicio. Tanto en sala como en cocina”, explica Mónica.

“He trabajado en hostelería, pero sin formación. Al quedarme sin trabajo, quise hacer algún curso de ello. Finalmente, fui seleccionada, y llevo un mes y medio aquí“, narra la trabajadora.

“Estoy aprendiendo bastante”, afirma Mónica con seguridad. “Aquí te meten en sala y en cocina desde el principio. Es un aprendizaje en conjunto con el que ves todas las partes de un restaurante“, detalla. “Y aquí todo el mundo enseña cosas útiles y variadas”, finaliza la alumna y trabajadora de El Sembrador.

CÓMO GERMINAR UNA IDEA

Tras esto, solo queda conocer al organizador en jefe de este proyecto tan arriesgado y, hasta el momento, triunfante. Ana nos introduce a Rafael López, gerente de La Fundación El Sembrador. “Nacimos en 2007 a través de Cáritas para trabajar en la reinserción laboral. Desde allí se trabajaba en eso, pero necesitaban mejorar el paso entre la formación y el empleo“, analiza el gerente.

“Que tengas un título de Cocina no implica que sepas trabajar en una cocina real”, examina López. “Y más entre el perfil de gente que acude a Cáritas. Hay quienes no han trabajado en su vida, y hay quienes jamás han ido a un restaurante“, narra.

Aquí, la palabra clave es corresponsabilidad“, afirma seriamente Rafael. “Que nuestros trabajadores salgan de su situación de exclusión tiene una responsabilidad dividida. Suya, de la administración, de Cáritas, pero los ciudadanos también tienen que participar“, explica.

La herramienta que le damos a los ciudadanos es que pueden comer aquí. Comen como en cualquier otro sitio, pero tiene un valor social añadido, sin contar con el comercio justo“, desvela el gerente. Mientras hablamos, acompañamos a Rafael y a Ana a que nos enseñen las instalaciones de formación.

“El objetivo es que la gente no tenga que volver a Cáritas. Es hacer a nuestros trabajadores autosuficientes a través de una formación dual“,prosigue Rafael en el aula. El Sembrador lleva abierto desde noviembre de 2018, y sentimos curiosidad por saber cuántos alumnos han logrado colocarse al salir.

“No tengo los números concretos, pero diría que un 40-50% de los alumnos que salen de aquí logran un contrato a medio-largo plazo“, explica López. “Ten en cuenta que la gente nos pide trabajadores de aquí porque sabe que los formamos en serio”, explica.

RECOGE LO QUE SIEMBRAS

Y cómo se ha hecho la hora de comer mientras hablábamos, aprovechamos para coger mesa y degustar el menú del día. Sopa de calabacín, guiso y gambas al curry, o ensalada de ahumados y macedonia. Da igual: absolutamente todo está delicioso, y el personal de sala está atento y centrado en su trabajo.

Mientras comemos, escuchamos al personal profesional dando lecciones a sus alumnos y trabajadores. “Recuerda servir el pan desde la derecha“, ” la copa de vino se llena hasta la mitad“. Sonrientes pero firmes, trabajan en sus cosas sin descuidar su obligación como maestros.

Porque en El Sembrador Restaurante Escuela, saben que es vital dejar el terreno lo más cuidado posible antes de plantar. De ello, dependen futuras cosechas y el futuro de esas cosechas. No le des peces a un hombre. No le enseñes por qué pescar es bueno para él. Enséñale a pescar y por qué pescar es bueno para él a la vez… y multiplicará los panes para servirlos desde la derecha.

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