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Romanticismo y vanguardia: instrucciones para un Concierto de Navidad por la Banda del Conservatorio de Albacete

El Auditorio Municipal vibró con música clásica y vanguardista gracias a la Banda Sinfónica del Conservatorio de Albacete. Descubre cómo fue.

ASÍ PASÓ

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69 músicos de viento, madera, metal y percusión viven en el instante previo al inicio de la partitura. Frente a ellos, un solitario director de orquesta que alza sus dos manos lentamente. Ayer a las 20:00 horas, la Banda Sinfónica del Conservatorio de Castilla-La Mancha se reunía para su Concierto de Navidad. Y durante una hora y media, el Auditorio Municipal se balanceó entre romanticismo y vanguardia, pasado y presente; tensión y variaciones.

UN CONCIERTO CON MANUAL DE INSTRUCCIONES

Los músicos empiezan a romper el ruido ambiente de los espectadores probando sus instrumentos. Tras tomar asiento bajo una lluvia de aplausos, Pablo Marqués, director de la banda, agarra un micrófono.

Este no va a ser un concierto al uso“, anuncia la batuta. “Antes de cada tema, explicaremos un poco al respecto de la obra, y del concepto general del concierto“, dice el director.

Y así, Marqués detalla los pormenores de Il Giudizio Universale, una pieza de 1878 que huele a ópera, romanticismo y Verdi. “Es música original para banda, así que..esperemos que disfruten”.

La composición es paralela, dual, como una tormenta enfurecida, pero estática. La tensión y distensión del romanticismo son más que notables, y la obra huele a peligro, epicidad y dramatismo.

Me dejo guiar por la música sin pensar, y de pronto noto la importancia de la percusión. Son los nubarrones de la tormenta, los encargados de añadir una presión sonora descomunal al color de la música.

Pablo Marqués. Fuente: nuestrasbandasdemúsica.com

ROMANTICISMO, VANGUARDIA Y SUDOR

La pieza termina entre sonoros aplausos: la banda ha demostrado sus capacidades sobradamente. Tras varias reverencias, Marqués indica a sus músicos que es tiempo de sustituciones. Los asientos cobran nuevos dueños rápidamente.

El director decide llevarnos de travesía desde finales del siglo XIX hasta hace apenas dos meses en cuestión de minutos. “Ximo Tarín creó la Simphony n.1 op.27 este año, y es la primera vez que esta obra se toca en España”, subraya Marqués.

La música que conocemos se basa en tensión y reposo, o chim-pum“, dice el director arrancando risas solitarias. “Pero esta obra es vanguardista, sería al arte lo que un Picasso o un Miró”. 

“Trata de que la armonía adquiera color junto a la textura; a cómo los instrumentos se fusionan entre sí“, detalla. “En resumidas cuentas: anteriormente han oído el ying, y ahora toca el yang“. 

Me hace pensar en un thriller. Puedo notar la tensión en las notas, en su desorden cuidadosamente planificado. La ironía de que un concierto suene a desconcierto. Y es cierto: es el extremo opuesto del tema anterior: la tensión no termina nunca.

La segunda mitad del tema es una auténtica locura. Puedo tocar el esfuerzo en los tendones de los músicos, en el latir de sus dedos y la concentración de sus ojos. Las micro-notas son tan rápidas, superpuestas y caóticas que parecen imposibles.

La actuación termina con fuerza, y el público aplaude más sorprendido que emocionado. Si el tema anterior fue una exhibición de fuerza, este lo es, sin duda, de destreza. De la destreza enfermiza de dominar por completo el pentagrama.

VOLVIENDO A VOLVER

De 2018 pasamos a 1944, con Theme and Variations op.43a, que juega a manipular la misma sinfonía a través de distintas formas. De un vals a una fuga, de un clarinete a un bombardino… es como una oruga bailando entre ser larva y mariposa.

Y bajo los cuatro movimientos de Los Madriles, la Banda Sinfónica del Conservatorio de Albacete cierra su actuación. Y lo hace entre unos aplausos muy distintos a los del principio, de protocolo diplomático. Estos aplausos oscilan entre la admiración, expulsan la tensión y llenan de color la sala.

Tal vez las manos no estén afinadas, o el ritmo esté descompasado. Pero sin duda, y después de un largo esfuerzo, solo hay una forma de definir lo que deben pensar los músicos: “música para mis oídos“.

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