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Sara Gee & Ramblin Matt: el blues de cómo ser libres

El duo de blues Sara Gee & Ramblin Matt abarrotaron ayer La Casa Vieja con un recital donde hubo de todo… excepto emociones azules

ASÍ PASÓEn portada

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Paula Tárraga Sánchez


Se supone que el blues es una música triste. Un sonido melancólico, solitario, capaz de provocar reflexiones introspectivas y solitarias. Y, sin embargo, la tristeza de su melodía arroja una luz de realidad sobre nuestras vidas. Y esa luz convierte lo triste en alegre; el pasado en un lugar del que aprender, y no donde habitar. Esa parece ser la filosofía de Sara Gee & Ramblin Matt, el duo de bluseros que tocaron ayer en La Casa Vieja. Nosotros estuvimos allí para ver como las sombras se convertían en luz… con tan solo un poco de música.

MY HEART IS IN THE COUNTRYSIDE

Sara y Ramblin Matt suben al escenario con la tranquilidad de quién conoce su show. Es un formato acústico, sin batería ni contrabajo. Más tarde, hablaré con ellos de eso. “Depende del sitio y del caché”, ríe Matt. “Nos gusta mucho hacerlo en formato dúo porque confiamos el uno en el otro. Pero obviamente tratamos de llevar percusión y bajo cuando es posible”.

El blues de Sara y Mateo comenzó hace seis años, en una jam session en Valencia. Por avatares del directo, se vieron obligados a tocar juntos. La reverberación de esa melodía cambió a acordes de dúo, creación conjunta… y niños. Sara los menciona después de terminar con su versión de Happy Woman Blues, de Lucinda Williams.

Después del recital, descubro que tanto Mateo como Sara son personas muy independientes. Que el punteo de Mateo y el ritmo de Sara apenas han comenzado a sincronizarse de cara todo lo que han vivido. Ella toca la guitarra y ama el blues desde que tiene memoria. “Algo tan sencillo como la música que escuchas en el coche de pequeño. Eso ya te dirije a algo“, ríe Sara.

Sara estuvo un tiempo viviendo en las Baleares, y Mateo hizo lo propio con Estados Unidos primero, y Londres después. “Me fui a Estados Unidos a tocar con músicos locales de Houston, Los Ángeles, el Missisipi. A entender las raíces de la música que toco. Y después, a Londres, cuando decidí dedicarme a la música por completo”.

El formato no es especialmente complicado ni excéntrico y, sin embargo, brilla dentro de su sencillez. Sara controla perfectamente su voz y los temas en inglés a cantar, sean propios o versiones de otros artistas. Ella dirige la guitarra rítmica al tiempo que Mateo se encarga de hacer un preciso punteo con la eléctrica.

Pero hay mucha variedad en sus estilos. El blues tiene una presencia general, pero hay muchísimo espacio para el country, el rockabilly y el rock original. “A menudo me ha ocurrido”, relata Mateo más tarde, “que las formaciones en las que he estado son muy homogéneas. Un grupo de blues solo toca blues, un grupo de country solo toca country. Personalmente, necesito más, y con ella encuentro lo que necesito”, reconoce el guitarrista.

UN BLUES QUE NO PINTAMOS DE COLOR AZUL

Pero lo auténticamente genuino de Sara Gee & Ramblin Matt reside en su conexión con el público. En cómo convierten un recital de supuesta melancolía en un lugar donde se sonríe abiertamente. “A mi siempre me ha encantado eso: sitios llenos de humo, gente bebiendo relajada y disfrutando de la música. Es parte del blues”, reconoce Sara.

Y margen aparte de una exhibición técnica casi sin fallos, el dúo contó con el apoyo de músicos locales de Albacete. Los músicos Mr. Miau y Radu acompañaron a la pareja blusera para terminar de incendiar a un público ya encendido. Kissing in the Dark, Nothing but a Hound Dog… clásicos y temas propios que llovieron sobre La Casa Vieja.

La colaboración con armónica fue excelente: nada mejor que ese instrumento para lograr un aroma a porche trasero, a césped recién cortado y atardecer suave. Y, desde luego, nada mejor que una calmada tarde de Mayo para disfrutar de un concierto que se postergó más de la cuenta por petición del público.

Palmas en las rodillas, gritos de bises y coreos… “Es la primera vez que logramos que el público nos siga porque es la primera vez que lo intentamos”, reía Sara tras conseguir un coreo de Shake a Hand. “A partir de ahora recordaremos Albacete con cariño“, afirmó.

Sara Gee & Ramblin Matt terminaron su recital hora y media después de que el primer punteo resonase en La Casa Vieja. Un recital de música melancólica que logró liberarse de su propia aura… para convertirse en algo más. Para convertir el azul de los días grises en el azul de los cielos abiertos. De la primavera entrando, de un grupo de personas disfrutando de algo tan sencillo como el sonido. Humo, bebida, luces apagadas… y la alegría de poder disfrutar de todo ello. El blues de estar aquí. Recomendadísimo.

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