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‘Tiempo de aguas negras y profundas’, una galería de sueños lúcidos en lienzo

Visitamos la exposición ‘Tiempo de aguas negras y profundas’ del albaceteño José Enguídanos, en el Museo Municipal.

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Escrito por:

Texto por Jorge Coloma | Fotografías cedidas por José Enguídanos


 

‘Tiempos de aguas negras y profundas’, la exposición de pinturas de José Enguídanos albergada en el Museo Municipal de Albacete, me hace sentirme bien conmigo mismo. No feliz, ni contento, sino bien, porque, por fin, el creador da espacio para imaginar la narrativa de su obra. Soy muy obtuso para la pintura: aún teniendo una abuela pintora, la historia de los cuadros siempre se me resiste. Noto esa inseguridad al cruzar el hall del Museo Municipal de Albacete y conocer a esta galería de cuadros. Extrañamente lógicos. Lógicamente, extraños.

José Enguídanos, autor de la exposición, lee en una silla cerca de su pieza Vanitas. Pinceles y cubos de pintura sobre un fondo negro en el que se observa el rostro de una parca. Me acerco a él y hacemos las presentaciones de rigor, aunque yo juego mucho más tímido y reservado que nunca. Este no es mi terreno, así que toca callar y aprender.

¿CUÁL ES TU HISTORIA?

“Pepe Enguídanos”, como se introduce a mi grabadora, “es un pintor profesional que llevaba nueve años sin exponer en Albacete”. Olor a tabaco negro, un apretón de manos fuerte y una forma de hablar… artística. Ni directa, ni indirecta. Ni mucha o poca información al respecto de su obra.

“No existe una única verdad: esa es la premisa”, explica Enguídanos. “Mi obra gira en torno a escenarios donde coloco personajes, humanos o no. Y planteo una historia”, prosigue. “Pero lo que yo planteo es que cada persona imagine su propia historia, no la mía“,  detalla.

Habitación con bruja, de José Enguídanos

Es interesante. Dejar el hilo conductor de la obra en manos del espectador hace que este se implique más, que participe. “Yo lanzo preguntas al espectador: ¿qué hace el perro en el fondo del mar? ¿por qué el pez vuela?“, incide Enguídanos. “Ese tipo de preguntas crean el desarrollo de una historia personal”, concluye

 

REALISMO SURREALISTA

Giro la cabeza para comprobar la veracidad de sus palabras y me sorprendo al analizar el estilo de sus obras. Es… sencillo, nítido; aunque los parajes parezcan salidos de un sueño extraño. Lo que quiero decir es que el trazo es pulcro; los objetos están perfectamente definidos y son absolutamente reconocibles.

Es curioso, porque sus cuadros son irreales, o surrealistas, en este caso. Mi cerebro reconoce la forma del bosque y de la medusa, pero le cuesta combinar ambos elementos en la misma composición. “Si me preguntases”, dice Enguídanos de repente, “no sabría decirte qué hace el perro en el mar, o las medusas en el bosque”. “Sencillamente, me planto delante del lienzo, pienso en ciertos objetos para la composición, y dibujo aquellos que considero oportunos”.

Surrealismo y realismo a partes iguales, encajados con la única idea de que el receptor encuentre una narrativa: la suya. Me sorprende lo bien diferenciada que está la exposición en cuanto a tamaños y gamas. Grandes lienzos, como En el agujero, dominan el fondo de la sala, y agolpados cuadros de 20×20 forman composiciones geométricas.

En el agujero, de José Enguídanos

Es muy raro trasladar las sensaciones de la obra de Enguídanos. Sus cuadros transmiten tranquilidad e intranquilidad a la vez; posiblemente por ver elementos reales en un contexto irreal. Y, por supuesto, encontrarle o siquiera imaginar un sentido es un trabajo extenuante.

Si el cuadro fuese surrealista, el sentido sería un cualesquiera, sin normas ni reglas. Si fuese real, el sentido sería lógico. Pero la obra de José es un sueño: toma elementos reales y los coloca de forma surrealista en el contexto que le place.

UNA NARRATIVA POR PERSONA

Camino entre sus piezas durante una media hora más, tratando de buscarme a mí o a alguno de mis sucesos entre la pintura seca. Encuentro puentes en lagos de sangre, gente follando en un espejo, rostros humanos con bellas facciones totalmente desproporcionados.  Es como pensar y no pensar a la vez, como imaginar un dragón entrando a la oficina.

Jarrón chino, de José Enguídanos

Al fin, me despido de esta sala onírica que me ha descargado la batería del cerebro durante media hora. Al igual que José, no creo que ‘Tiempos de aguas negras y profundas’ tenga un sentido concreto. Creo que su propósito es pinchar al espectador combinando elementos de su día a día y de su imaginación.

Y me gusta por eso. Porque es sencilla, nítida, irreal, y ni siquiera su autor sabe entenderla. Y eso hace que todos, incluso los obtusos para la pintura, podamos entenderla. Al fin y al cabo, la realidad es que la pintura no se nos da bien. Pero siempre podemos imaginar que sí, y crear una historia con ello.

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