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Urban Café: un espacio de atmósferas versátiles entre calma, café, té y jazz

Te enseñamos cómo es Urban Café y hablamos con sus responsables para contarte qué tiene que ofrecer este bonito establecimiento ubicado en pleno Pasaje Lodares.

LOCALES Y ESTABLECIMIENTOS

Escrito por:

Pasaje Lodares

LUNES: 8:30 -14:00

MARTES A VIERNES: 8:30 – 21:00

SÁBADO Y DOMINGO: 11:00 – 21:00 

FACEBOOK: Urban Café

TELÉFONO: 680 379 727

Cuando se nos pregunta por esos pequeños rincones con magia de nuestra querida ciudad, a la mente de todos viene rápidamente un espacio. Sí, el Pasaje Lodares, además de ser uno de los sitios emblemáticos de Albacete, es un lugar precioso y que, durante su horario de apertura al público, está lleno de alegría y vida.

Vida que, por supuesto, viene dada por los viandantes que por allí transitan, pero también por las tiendas y locales de hostelería que encuentran en el pasaje su hogar.  Y nosotros hemos querido visitar uno de ellos, tal vez no tan conocido al no llevar tanto tiempo abierto como otros, pero que por supuesto tiene mucho que ofrecer y al que creemos que merece la pena dar una oportunidad: Urban Café. 

Pero no hay mejor manera de conocer la historia de un local que por medio de las voces que lo hacen posible día a día. Paloma Picazo y su marido son dos de los tres socios de Urban, y su historia es una historia de casualidad (afortunada casualidad) que daba comienzo hace cerca de quince meses. “Nosotros vimos por redes sociales que se traspasaba la cafetería Fiorella e Fiori. Mi marido llevaba dos años en paro, estaba preparándose las oposiciones y dijimos: ya que tenemos capacidad económica para hacer la inversión, ¿por qué no nos lo quedamos?”.

Así, la pareja -que no tenía en un principio conocimientos de hostelería- asume los riesgos y se embarca en esta aventura. “Decidimos montar esto con mi cuñada Guadalupe, que sabe del mundo hostelero. Y nos gustó mucho el sitio, la ubicación y también los horarios, que son de tipo comercio, abierto solo hasta las 9:00 o 9:30 de la noche. Así que nos dijimos: ¡ahora o nunca!”, explica Paloma. 

ESTÉTICA Y ATMÓSFERA: JAZZ, TARANTINO Y EL LUGAR PERFECTO PARA TU PAUSA LABORAL

Tras su fachada de cristal escoltada por dos columnas del pasaje, lo que encontramos es un espacio francamente bonito. Paredes blancas y suelo a cuadros negro y crudo combinan perfectamente con la alegría que brindan diversas sillas de color amarillo y sofás verdes. Todo esto, sumado a la neutralidad y cercanía que aporta la madera de mesas y las sillas que restan, así como al marrón de su imagen corporativa, crea un ambiente amable y que no peca ni de excesivamente serio ni de excesivamente informal.

Las paredes blancas, además, están decoradas con numerosos cuadros e imágenes, sobre unos marcos dorados. “La idea de pintar los marcos fue del propio pintor, antes estaban blancos. Nos dijo que lo pintáramos dorado, como el techo“, explica Paloma.  Además, según nos cuenta, al quedarse con el local toman el relevo de una idea que ya hacían los dueños anteriores, que es la de decora el local con exposiciones que van alternándose varios meses. “Lo que sí es diferente es el mecanismo, porque ellos tenían los cuadros colgados en la pared y nosotros hemos puesto cadenas para no estropear la pared”.

En definitiva, cuenta, les gustó el local y un amigo decorador les ayudó a darle esencia, espíritu. “Hemos querido darle estilo y eso es algo que ha ido surgiendo poco a poco, un día traigo esto, otro traigo otra cosa…”, ejemplifica Paloma. 

Prestando atención a los detalles, es fácil ver que hay una clara voluntad de crear un ambiente tranquilo y calmado, desde la música hasta la decoración, pasando por el hecho de que ofrecen revistas y libros que los consumidores pueden coger y consultar sin problema. “Aquí cuidamos mucho la música: ponemos música clásica o muy tranquila, mucho jazz…”, confiesa Paloma.

Vemos una grandísima colección de revistas de National Geographic en una pared. “La colección la teníamos en casa, era de mi marido. ¡Gracias a dios me ha vaciado el despacho!”, bromea.  “A la gente le gusta mucho, se supone que están todos los ejemplares desde el primero. La gente viene y las coge y se las lee tranquilamente”. También hay otros libros, como ‘El libro (de los 50 años) de Forges’ y varias revistas.  “Voy a traer además cuentos para los niños, para que puedan leer y estén entretenidos”, añade. 

También comparte con nosotros cuál es la primera impresión de la gente que va a Urban. “A la gente le suele encantar el sitio, dicen que es muy tranquilo y que se está muy a gusto”.  Por su ubicación y sus características, cuenta Paloma, es un sitio que se presta mucho a que, sobre todo por las tardes, acuda gente con su ordenador o su libro a tomarse un té, a mirarse apuntes antes de ir a clase o a prepararse las oposiciones mientras se beben un café… Además hay numerosos enchufes dispuestos por el local en los que los visitantes pueden conectar sus ordenadores, tabletas y móviles para trabajar. 

Otro componente muy claro y característico del local viene marcado por la cultura popular y cinematográfica. Vemos numerosos elementos decorativos que hacen alusión a películas como ‘Kill Bill’, ‘Reservoir Dogs’, ‘Pulp Fiction’, ‘El Caballero Oscuro’ y ‘Star Wars’, así como señales de tráfico o anuncios clásicos de Coca-Cola que crean un ambiente y especial. Se not,que los dueños han querido plasmar parte de ellos en la decoración, mostrando sus gustos y aficiones. 

En definitiva, son muchos y muy cuidados los detalles que dotan a este local de una personalidad propia my fuerte, reconocible y gracias a la cual se transmite un claro mensaje: sus dueños quieren que estés tranquilo y vayas a ‘su casa’ a disfrutar. 

EXPOSICIONES CAMBIANTES QUE VISTEN LAS PAREDES

Las paredes están decoradas de cuadros que cuadran muy bien con la identidad del local. Por eso, sorprende saber que no se trata de cuadros fijos, sino de exposiciones que van alternándose cada varios meses.

“Nosotros hemos contado con la ayuda de Lucía, una buena amiga nuestra. Su marido, Joan Terraz, falleció hace algunos años, y él era un pintor muy conocido. Tiene más de 700 obras en su casa y nos ha dejado que escojamos”, explica Paloma. Así, ellos han ido escogiendo series de su obra.

“Por el momento solo hemos expuesto obras suyas. Pero va a cambiar, porque ahora estamos hablando con otro chico que nos va a traer una exposición completamente diferente, son dibujos. Esa probablemente empezará a estar expuesta después de Semana Santa”, añade.

Ella nos cuenta que normalmente son los artistas quienes contactan con ellos, interesados por exponer sus obras. “Nosotros no les cobramos nada ni nos llevamos comisión. Simplemente, ellos nos dan su catálogo de obras y precio de los cuadros. Y si alguien está interesado en comprar,  yo le paso el contacto del autor y ellos se apañan. A nosotros nos sirve para ir cambiando la decoración de la cafetería cada tres o cuatro meses”, explica la socia de Urban. 

HORARIO DE COMERCIO Y PRODUCTOS PARA TODOS LOS GUSTOS Y TIPOS DE CONSUMIDOR

Uno de los rasgos más sorprendentes de Urban es su capacidad para adaptarse. “Nosotros buscamos crear un sitio en el que la gente esté tranquila y pueda venir a tomarse lo que quiera: una copa, un cubata, un café, una cerveza…”. Por eso, explican, el local y su ambiente varía mucho según el momento del día. “Por la mañana vienen clientes sobre todo a los desayunos, pero al mediodía al acercarse el fin de semana viene también mucha gente a tomar cañas porque damos tapas muy buenas y tenemos Alhambra. Además, al ser también tetería y cafetería si vienen varias personas unos pueden tomarse un té o café mientras otros se beben su cerveza. Digamos que hay distintas atmósferas según la hora del día”, justifica Paloma.

Pero, aparte de las bebidas, también dan comidas como tostadas especiales (3-4€ la entera), canapés especiales (3€), bocatines (2,50-3€), bollería, sándwiches (3-4€) y diversas tapas. Por las tardes tienen también batidos naturales (3,50€), crepes y gofres (3€). “Así nos diferenciamos de otros locales del pasaje, porque nosotros no somos solo tetería”. Su idea, en resumidas cuentas, es la de que la gente venga a su casa y esté a gusto, con independencia del momenoto del día o de qué prefieran tomar.

Sin embargo, y aunque no sean solo tetería, no es de extrañar que uno de sus puntos fuertes de cara al cliente sean los tés. “Tenemos té de Beatriz Parreño, que es diseñadora de té del hotel Ritz de Madrid. Ella ha diseñado un té para la Fundación Isabel Gemio, otro para la nueva colección de Victorio & Lucchino… Normalmente a la gente le gustan mucho, y Beatriz es muy conocida. Ella es un encanto como persona además de una gran profesional. Nos hizo un té en exclusiva, el té Urban, que solo se vende aquí“, detalla Paloma con una gran sonrisa en la cara. 

Pero uno de los elementos clave que les hicieron ‘tirarse a la piscina’ y apostar por crear Urban Café es el horario que el hecho e estar en el Pasaje Lodares les obliga a tener. “No queríamos hostelería pura y dura de salir a las dos de la mañana y entrar a las seis. Además, nosotros horneamos el pan y hacemos la bollería nosotros, lo que quiere decir que todos los días tenemos que estar ya aquí un par de horas antes del horario de apertura”, explica.

Eso, según Paloma, tiene sus puntos fuertes y también sus desventajas. “Cerramos a las 21:00 como muy tarde, son menos ingresos porque son horas las que estás abierto al público, pero compensa porque tienes cierta calidad de vida. Esto para nosotros fue importantísimo a la hora de decidirlo. Si no, no lo habríamos cogido en la vida. Tenemos dos hijos y tenemos que compaginar la vida laboral y la profesional, y para nosotros eso era clave.Y además, ¡el sitio es tan bonito!”, justifica.

Y tras hablar con Paloma y disfrutar de un rico desayuno abandonamos Urban, un lugar con tantas atmósferas y tan versátil que es difícil no encontrar una que se adapte a lo que estás buscando. 

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