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Vuelo Fidji: ‘Bestias Fugaces’ a la caza del paraíso

El pub Velouria acogió el pasado viernes la presentación de ‘Bestias Fugaces’, el disco con el que la banda Vuelo Fidji extiende sus alas

ASÍ PASÓ

Escrito por:

Redacción: Jorge Coloma Puga | Fotografía: Elena Martínez Velasco


Hace poco, un buen amigo me hizo darme cuenta de lo importante que es disfrutar de los trayectos. Hacerlo a secas; sin dejarse arrastrar por el peso del pasado ni las expectativas del futuro. Pienso en ello mientras estrecho la mano de Toño Cabañero, vocal y compositor de Vuelo FidjiTal vez algunos conozcan a este avión por su viejo número de serie, El Rincón de los Sueños. Durante diez años, Toño y el rincón, originales de Villarrobledo, surcaron las esquinas de toda España. Y ahora, comienzan un nuevo trayecto en torno a nuevos y experimentales sonidos. Despegan en la Velouria bajo la mirada de más de cien personas, y nosotros dibujamos interrogantes en su estela.

APRENDER A VOLAR

“Empecé a tocar y componer con 14 años”, dice Toño, un hombre hecho de sonrisas y halagos a sus compañeros. “Con el tiempo, nos empezamos a juntar una serie de amigos primero; hermanos después“, sonríe el vocal. “Con ellos, nació El Rincón de los Sueños”, señala Toño. Durante casi diez años, Toño y sus camaradas regalaron a su público un rincón donde imaginar. 

“El Rincón era… eso, un rincón para soñar”, ríe Toño. “Hicimos una maqueta, un primer disco producido por los hermanos Galván, y hemos girado con él durante cinco años”. Pero tarde o temprano, hay que levantar el vuelo o dejar que la vida lo levante. La banda optó por lo primero. “Llegó un punto en el que queríamos darle una vuelta de página a la música que hacíamos“, señala el cantante.

Y a partir de ahí, Vuelo Fidji. “El nombre viene a raíz de una conversación que tuvimos mientras grabábamos ‘Bestias Fugaces'”, desvela Toño. “Alguien habló de la película El Show de Truman, y de cómo el protagonista está obsesionado con vivir en las Fidji”. “Para Truman“, señala el vocal, “las Fidji son el paraíso. Y pensamos que ese el sitio que queremos para nosotros. Así que pensamos que había que volar a las Fidji“.

TURBULENCIAS SONORAS IRREPETIBLES

Pero el viaje desde el rincón hasta las Fidji no ha sido ni monótono, ni sencillo. “El Rincón tenía un sonido de pop español tradicional, pero interpretado a nuestra manera”, explica Toño. “Ahora estamos intentando explorar nuevas vertientes de sonido, que podrían clasificarse como indie, aunque es una etiqueta rara“, ríe.

Toño no se equivoca. Las reminiscencias de El Rincón saben a pop estilo Efecto Pasillo. Pero el letrista hace juegos silábicos curiosos e inesperados que le dan un sello de identidad a los temas. Algo que ha conservado y mejorado en Vuelo Fidji, donde la presencia de las metáforas se ha acentuado. “Me encantan los juegos de palabras, jugar con los dobles sentidos“, señala Toño.

Esto tiene especial presencia en su nuevo avión, que destaca por su intimismo, madurez y sonido a sintes y acordes desordenadamente ordenados. “Lo que más me inspira ahora es… la madurez y la vida, supongo”, dice Toño en voz baja. “¿Esto no se repite, sabes? Este momento de aquí, esto que ocurre en este instante“, dice el vocalista de repente.

“‘Bestias Fugaces’ tiene un tema llamado Ahora en el que lo explico“, lanza Toño. “Que nada vuelve, que empezamos esto ayer y de repente son 10 años. Que hay que disfrutar del trayecto, hacer que valga la pena“, concluye.

BRILLAR ENTRE LUCES

Vuelo Fidji planean sobre el escenario. Lo hacen con cercanía y cariño, pero conservando un halo de intimismo y ambigüedad en sus canciones. Y es a eso a lo que suena ‘Bestias Fugaces’: a una renovación bajo unas bases de confianza, hostal y carretera. A las dudas propias de los treinta sobre la palestra. A experimentar ya disfrutar del momento.

Ha sido dificil llegar aquí, pero merece la pena“, concluye Toño. “Que las discográficas te presten y concedan algo de atención, los hoteles, los sacrificios personales…”, enumera el vocalista. “Pero estamos aquí y eso es lo que importa”, sentencia Toño terminando una cerveza y marchándose a calentar la voz.

Hace poco, un buen amigo me hizo darme cuenta de lo extraño que es buscar el paraíso. O, al menos, hacerlo sin ser consciente de que el camino al paraíso puede ser un tipo diferente de paraíso. De que hay que disfrutar de los trayectos a los lugares, y dejar de obsesionarse por llegar cuanto antes

Por eso me gusta Vuelo Fidji: porque están a la caza de un paraíso que tal vez llegue, o tal vez no. Pero mientras tanto, saben que lo único que pueden hacer es disfrutar el momento. Y al hacerlo, consiguen que el resto lo hagamos también. Sin miedo, sin repeticiones, sin ser los mismos que ayer. Vuelo Fidji: un rincón donde volar.

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